Libro bilingüe para pequeños pacientes

'The Jester Has Lost His Jingle/ El Bufón ha perdido su gracia', sirve de inspiración para que pequeños pacientes recuperen la sonrisa

Libro bilingüe para pequeños pacientes
Barbara Saltzman (i), madre de David, lee el cuento a los pequeños pacientes de cáncer y sus familias.
Foto: Aurelia Ventura / La Opinión

Tomó más de 17 años para que el libro The Jester has Lost his Jingle se convirtiera al mismo tiempo, en el libro infantil El Bufón ha perdido su gracia. Ahora este especial libro bilingüe también podrá motivar las risas de niños con enfermedades crónicas como el cáncer, con su bello mensaje en español.

Tal y como sucedió ayer en el Miller Children’s Hospital Long Beach donde se presentó por primera vez el aclamado libro en español, a través de una lectura bilingüe a más de una docena de pacientes infantiles, que logró poner muchas sonrisas en los rostros cansados de los pequeños.

Uno de ellos fue Diego Reyes, de 9 años de edad, a quien se le detectó un tumor cerebral en enero de este año; se notaba visiblemente cansado y débil por el tratamiento que recibe actualmente en este hospital. El ha perdido el cabello, pero no su capacidad de reirse, como lo demostró durante la lectura de cada una de las coloridas páginas de El Bufón ha perdido su gracia.

“La idea de David era que todo niño pudiera sonreir a pesar de su dolor y escribió e ilustro este libro con ese espíritu de gozo que él tenía por la vida”, dijo Barbara Saltzman, madre del autor del libro, David Saltzman, quien escribió The Jester Has Lost His Jingle en 1989, el año antes de graduarse de la prestigiada universidad de Yale.

Ese mismo año David fue diagnosticado con la enfermedad de Hodgkin o cáncer linfático. Fue entonces cuando puso todo su empeño en crear un libro que relatara la historia de un bufón que logra hacer reir a la gente y disfrutar de la vida a pesar de las adversidades.

“Lo mejor que podemos hacer en la vida es disfrutarla …saber cuan importante es cada ocasión, cada momento, cada persona…”, decía David sobre la vida, la cual él perdió ante el cáncer en marzo de 1990, a los 22 años de edad.

Buscando cumplir el deseo de David, su familia, su padres y hermano mayor Michael, lucharon por publicar el libro de la manera exacta en que David hubiera querido, y lo lograron 5 años después de su muerte. Hoy, 12 años después, su familia ha logrado realizar la parte que David más hubiera disfrutado. Verlo publicado en inglés y español.

“En la preparatoria uno de las cosas que David más disfrutaba era dar tutoría a niños latinos de primaria, del área de San Pedro, cuya primer lengua era español”, recordó Saltzman. “él hubiera estado feliz de ver que su libro tuviera la traducción en español. “El idioma español y la cultura hispana es parte de nuestra vida familiar, la apreciamos mucho”, añadió.

Saltzman, quien se desempeñó como editora en el periódico Los Ángeles Times, destacó lo importante que era para toda la familia que la traducción al español fuera literaria, en rima y que mantuviera el espíritu de la historia. Fue por esa razón que pasaron tantos años antes de que se publicara en español.

“Fue hasta que conocimos a Natalia Aurrecoechea, quien se ofreció a hacer la traducción y lo hizo maravillosamente”, dijo la madre del autor sobre la traducción hecha por la profesora de origen Vasco.

El resultado de la pasión por cumplir el sueño de David al pie de la letra, es un libro infantil bilingüe que no solo cumple con los más altos estándares literarios sino que cumple la misión de hacer reir a niños y adultos, que atraviesan por momentos difíciles como una enfermedad, en ambos idiomas.

“Es un buen libro para la gente joven que enfrenta una enfermedad seria, porque fue escrita por alguien que sufrió una enfermedad así. Esta lleno de optimismo”, expresó, el doctor en oncología pediátrica, Jerry Finklestein, de este hospital.

Aquí se atienden unos 8,000 niños anualmente, primordialmente de cáncer o neumonía, indicó Divya Joshi, directora médica del hospital.

Más del 60 por ciento de los paciente son niños de origen hispano.

Además de una sonrisa, a la paciente Natalie Flores, el libro le despertó el gusto por leer. “No me gusta mucho leer , pero de este libro me gustó todo”, dijo la niña sonriente mientras abrazaba el libro que le fue obsequiado.