Reviven a ‘La Tallera’

El taller de Siqueiros revive para dar paso a un centro de producción artística
Reviven a ‘La Tallera’
Fachada del nuevo centro de producción artística, 'La Tallera, Proyecto Siqueiros'.
Foto: EFE

CUERNAVACA, México.- El taller del muralista mexicano David Alfaro Siqueiros, conocido como “La Tallera” y reabierto el jueves al público tras más de dos años en remodelación, deja atrás el estado de abandono que sufrió durante años para convertirse en un moderno centro de producción artística.

“La Tallera, Proyecto Siqueiros”, en cuya rehabilitación han participado el Consejo Nacional para Cultura y las Artes (Conaculta) y el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), pretende convertirse en un recinto donde se pueda producir, dialogar y cuestionar la producción artística moderna y contemporánea.

Durante la apertura, el presidente Felipe Calderón recordó que, además de ser uno de los más grandes artistas plásticos de México y del mundo, Siqueiros fue un precursor del muralismo que surgió a partir de la Revolución mexicana y de la búsqueda de lo mexicano.

Siqueiros (1896-1974) “es uno de los más grandes exponentes del arte mexicano. Por su importancia decidimos remodelar varios espacios que cedió tras su muerte. Entre ellos La Tallera, que se encontraba en total abandono”, afirmó el mandatario.

Además, alabó sus “firmes convicciones” y recordó que Siqueiros fue militante del Partido Comunista mexicano hasta su muerte, se involucró en la Guerra Civil española y pasó varias veces por la cárcel.

Todo ello hasta que, finalmente, en Cuernavaca, la llamada ciudad de la eterna primavera, en el estado central de Morelos, encontró el lugar idóneo para dedicarse al desarrollo y promoción de su arte.

“Trajo la pintura para sí, en lugar de ir a las alturas”, agregó Calderón en referencia a las técnicas de poleas y espacios hundidos que utilizó para realizar algunas de sus obras de mayor envergadura y que pueden verse en la primera de las exposiciones.

La remodelación ha convertido el espacio que antes albergó el taller de Siqueiros en un salón amplio dominado por una sinuosa plataforma de madera que permite analizar el espacio desde diferentes ángulos y contemplar además de sus obras, los sistemas de poleas que utilizó y las formas geométricas que le obsesionaron.

El Centro abre sus puertas con las exposiciones La Tallera. Una fábrica de movimiento y Quién era Siqueiros. 1896-1932, que pretenden ofrecer una visión general de la obra que el célebre muralista desarrolló en este emplazamiento en el que vivió y realizó sus trabajos durante los últimos diez años de su vida.

Según explicó la directora de la Sala de Arte Público Siqueiros, Taiyana Pimentel, el Centro estará con todas sus propuestas en marcha a principios del año que viene, pues aunque la remodelación arquitectónica ya está terminada, aún hacen falta algunos detalles, como organizar las diferentes actividades programadas.

Una de las principales novedades que ofrecerá el Centro será un programa de residencias internacionales, dependiente del IINBA, que a partir de enero del próximo año recibirá a la primera promoción de residentes.

Además de este programa, albergará una escuela de crítica donde además de reflexiones sobre la creación artística se tratarán temas referentes a la política cultural y el papel de las instituciones, así como un centro de documentación y actividades como conferencias o talleres.

“La idea es establecer un espacio profesional que esté a la altura de cualquier museo en el mundo. Para lograrlo impulsamos un proyecto que invita a los artistas a dialogar y a reposicionar con sus trabajos las investigaciones y la obra del muralista mexicano”, añadió Pimentel.

Donado por el artista tras su muerte en 1974 y descuidado durante varios años, el emplazamiento necesitó de una minuciosa y compleja remodelación que comenzó en 2009 a partir de la propuesta de la arquitecta Frida Escobeda, cuyo modelo de institución da prioridad a la experimentación como fundamento de la producción artística.

La directora del INBA, Teresa Villavicencio, explicó que fueron necesarios dos años y seis meses de obras, pues, según dijo, encontraron la que fuera casa-taller del artista “deteriorada, en una suerte de abandono”, lo que obligó a “hacer reparaciones de mantenimiento mayores en todos los módulos”.

Con un coste de 46 millones de pesos (3.6 millones de dólares) la remodelación busca que el nuevo centro no solo guarde la memoria del muralista, sino también que sea un lugar para rendir homenaje a grandes artistas y conformar la vocación artística de Cuernavaca.

“Mi abuelo estaría maravillado con su taller”, aseguró en declaraciones a los periodistas el nieto del artista, David Constantini, quien vivió en la casa durante su infancia y quien recuerda a su abuelo como un hombre “carismático, desprendido de la cuestión material, e interesado por el bienestar común de la humanidad”.