Jorge Argüello: “Argentina no le debe un dólar al FMI”

Entrevista con el embajador de Argentina en Estados Unidos, Jorge Argüello, durante su visita a Chicago.
Jorge Argüello: “Argentina no le debe un dólar al FMI”
El embajador de Argentina en Los Estados Unidos, Jorge Argüello, visitó las instalaciones del periódico La Raza durante su estadía en Chicago.
Foto: Fabiola Pomareda / La Raza

Chicago.- Durante su visita a Chicago, a donde vino a impartir una conferencia invitado por el Chicago Council Global Affairs, el embajador de Argentina en Estados Unidos, Jorge Argüello, fue entrevistado por La Raza y se refirió al estado actual de las relaciones bilaterales entre Argentina y EE.UU., el Fondo Monetario Internacional (FMI), la situación económica de su país y hasta de histórica disputa sobre las Islas Malvinas.

El diplomático también adelantó que a partir del 1 de enero próximo, Argentina comenzaría a exportar agua pesada a los Estados Unidos, la cual es producto de la generación de energía nuclear y se utiliza en las radiografías y en la industria química.

-¿En qué nivel se encuentra el comercio bilateral entre Argentina y los EE.UU.?

“Este año hemos superado holgadamente los 13 mil millones de dólares anuales, lo cual es un número importante en el marco de un comercio muy diverso e inclusive creciente. El comercio reconoce para Argentina un déficit de alrededor de 4,400 mil millones de dólares al año, es decir, nosotros le compramos por 8 y ellos nos venden por 4. La solución no consistirá en que le compremos menos; la solución radicará en ser capaces de vender más y sobre todo, en ser capaces de vencer algunas medidas proteccionistas que tiene el mercado de los EE.UU., lo cual incide en que Argentina pueda ingresar parte importante de su producción, como es el caso del limón y de la carne. Ésta última se consume y exporta masivamente en Europa, pero no puede ser vendida a los EE.UU. por problemas fitosanitarios. Argentina es el primer productor de limones en el mundo, más sin embargo, tampoco puede exportar dicho producto a los EE.UU. Aunque estamos negociando con las autoridades, lo cierto es que, hace años estas dos importantes producciones de Argentina no pueden ingresar a este mercado; por eso decía que hay distorsiones en el sistema de libre comercio, en este caso aplicado a medidas proteccionistas de los EE.UU., que deberían ser corregidas en orden de tener una relación más pareja en materia comercial”.

-¿Qué está a corto o mediano largo plazo en la agenda bilateral de Argentina y EE.UU.?

“Nosotros exportamos agua pesada a Europa; pero nunca el mercado se había logrado extender hacia los EE.UU.. Sin embargo, se tiene planeado que a partir del 1 de enero próximo, se comience con la exportación regular de agua pesada a los Estados Unidos. El agua pesada es parte de la energía nuclear que se utiliza en las radiografías, industria radioactiva e industria química y el principal proveedor para EE.UU. es Canadá, pero ha anunciado que va a cerrar su mercado y la verdad es que Argentina tiene una larga tradición en lo que a desarrollo nuclear se refiere, tenemos varias centrales que están en proceso de producción y estamos abriendo nuevas”.

-¿Cómo es que Argentina ha logrado resurgir hasta convertirse en la tercera mayor economía de América Latina?

“Argentina lleva 10 años de crecimiento, un fenómeno que no había acontecido nunca en nuestra historia. No se puede hablar de esto sin hacer referencia a la crisis del 2001, una crisis casi terminal que repercutió, tanto en lo económico como en lo institucional. Un claro ejemplo de ello es que Argentina llegó a tener hasta cinco presidentes en poco más de una semana. El que la crisis por la que travesamos en el 2001 se haya resuelto institucionalmente, siguiendo los lineamientos o los mecanismos previstos por la constitución nacional es un hecho positivo. Hoy Argentina no le debe un dólar al Fondo Monetario Internacional (FMI). El objetivo después de la traumática experiencia de los años 90 era quitarle al FMI toda injerencia sobre la definición de las políticas económicas domésticas en la Argentina. Y nuestro país pasó de tener 6 mil millones de dólares en reserva cuando ocurrió la crisis del 2001, para alcanzar ahora alrededor de 45 mil millones de dólares en reserva”.

-¿Por qué se da la diferencia entre las cifras económicas que maneja el FMI y las del gobierno argentino?

“Actualmente Argentina es el mal ejemplo que exhibe el Fondo Monetario Internacional porque no se está sujetando ni a las prescripciones del fondo ni a sus condicionalidades. Cuando el Fondo Monetario Internacional se involucra en ayudar a los países miembros, lo hace sujeto a condicionalidades; es decir, te ayudo bajo la condición de que tu política doméstica en esta materia sea de esta manera. Estamos discutiendo con el fondo acerca de la necesidad de encontrar un mejor sistema de medición de variables económicas. El 17 de diciembre habrá una reunión importante en el FMI, fecha en la que nos hemos propuesto llegar a un acuerdo”.

-Entonces ¿Cómo evalúa el papel del Fondo Monetario Internacional?

“Nosotros tenemos una visión absolutamente crítica del Fondo Monetario Internacional, creo que es una institución que a lo largo de las décadas ha abandonando el rol original y se ha constituido en algo invencible para muchas economías en el mundo. El FMI debe ser reformulado. La arquitectura financiera internacional debe ser reformulada. Argentina lo viene planteando en el ámbito del G20 y lo plantea en la asamblea general de las Naciones Unidas y lo plantea en las cumbres regionales, porque es lo que estamos convencidos que debe pasar. El Fondo Monetario Internacional es responsable de no pocas crisis en el mundo, por lo tanto, responsable de la crisis que actualmente atraviesan Grecia, España e Italia; ellos no pudieron ni detectar lo que estaba ocurriendo ni mucho menos corregirlo”.

-¿Qué dice de los banqueros, representantes de fondos de inversión o petroleros a los que les han afectado las políticas de restricción cambiaria en Argentina?

“Hay muchas voces que se alzan y con este reclamo Argentina ha diseñado una política que tiene que ver con la preservación de las reservas y que tiene que ser implementada por el gobierno. Sí hay reclamos, hay quejas, que se van resolviendo una a una”.

-¿Qué aporte tiene para la economía de Argentina las remesas de los argentinos en el exterior?

“Bajísimo, no inciden en los números económicos, porque no es tanta la gente que hay afuera. Segundo, existe un proceso inverso en los últimos años, que consiste en el regreso de aquellos que se autoexiliaron en los años de la crisis, y en tercer lugar, Argentina es un país que recibe inmigrantes”

-Después de las elecciones en Venezuela. ¿Cómo se ve el clima en cuanto a inversión?

“Estamos satisfechos con los resultados, porque fueron unas elecciones absolutamente libres, que no han sido objetadas, ni se ha planteado la existencia de fraude electoral. Estoy entre la franja de argentinos satisfechos con los resultados. Asimismo, tenemos un nivel de negocios y de comercio que crece año tras año con Venezuela; le vendemos desde maquinarias, automóviles hasta vacas y productos lácteos. Creemos que Venezuela ocupa un papel importante en el proceso de integración de América del sur. Además, hay una simpatía entre ambos países. Venezuela ha sido uno de los pocos países que ha actuado solidariamente cuando la soledad de Argentina era absoluta, sacando a los vecinos inmediatos de la región y esto es algo que siempre recordamos”.

-¿Cuál es su punto de vista sobre la soberanía de las Islas Malvinas?

“Estoy en la posición de los que piensan que las Islas Malvinas son Argentinas; en realidad esta es una política de estado que Argentina viene desarrollando con todos sus gobiernos, aún con las dictaduras militares. Vamos a cumplir 200 años de ocupación militar extranjera en las Islas Malvinas, que están a 400 kilómetros de territorio nacional argentino y a 8 mil kilómetros de Londres. Nosotros creemos que Gran Bretaña tiene interés estratégico e histórico en las Islas Malvinas. Históricamente la corona británica ha querido hacer pie en las aguas del atlántico sur. Hoy para Gran Bretaña tener una base militar absolutamente desproporcionada supone también un modo de supervisar la explotación ilegal que están haciendo de los recursos. Estamos hablando de petróleo, pesca y minerales que yacen en el lecho marino. Quiero destacar un permanente respaldo de los países de la región. Tan absurda es la situación como tan absurdo es como está funcionando el mecanismo de negociación internacional. No hemos conseguido que la contraparte británica se avenga a inaugurar una mesa de negociación sobre esta cuestión. Hace unos días Cristina [Fernández de Kirchner] ante el pleno de las Naciones Unidas planteó de nuevo la necesidad de que haya un diálogo”.