Faltan centros preescolares

Cierran 21 locales en Lynwood, Compton y en Paramount
Faltan centros preescolares

Hace aproximadamente siete semanas unos 1,700 pequeños de 3 y 4 años de edad de zonas pobres mayoritariamente latinas y afroamericanas, tuvieron que haber comenzado el año escolar, pero hasta la fecha la mayoría no lo han hecho.

Un cambio en las agencias que administran el programa Head Start ha ocasionado el cierre de 21 centros preescolares en las ciudades de Lynwood, Compton y Paramount, ha dejado a decenas de maestros sin trabajo y ha creado un malestar generalizado entre las familias que están siendo afectadas.

Las familias más afectadas son las que dependen de estos centros como guarderías como Lakisha Collins, quien ha tenido que llevar al trabajo a su pequeño de cuatro años Ke-Lonze. Ella trabaja para el programa In Home Supportive Services (IHSS), en donde cuida a personas con discapacidades.

“Lo que más me preocupa es que a él (niño) se le olvide lo que ha aprendido y que después se convierta en una estadística más”, dijo Collins, de Compton.

Ke-Lonze dijo que extraña ir a la escuela porque aprende cosas que no sabía como por ejemplo los colores, su fecha de nacimiento y las diferentes formas geométricas.

Esta semana, Adeline Martínez, madre de Alison Cortés, una niña de 3 años de edad, recibió una llamada del centro Head Start Small World para decirle que podía llevar a la pequeña a clases.

“Yo creo que las manifestaciones y las presiones están dando resultados. Yo fui una de las pocas que recibió la llamada”, dijo Martínez.

El centro Small World atendía antes a 80 niños, a partir del miércoles abrió sus puertas, pero sólo para 15 pequeños, y en lugar de atender los cinco días de la semana, sólo trabajan de lunes a jueves.

Otros cuatro centros han abierto con horarios restringidos y con menos niños.

El Sindicato de Trabajadores de Servicios SEIU Local 99 realizó ayer un tour por 5 de los 21 centros afectados. En cada parada alguna persona afectada hablaba sobre lo que significó para ellos.

Entre las personas afectadas está una profesora latina que pidió el anonimato.

“Me han llamado a dos entrevistas diferentes y no me dan una respuesta definitiva de si me van a contratar nuevamente. Estoy muy frustrada porque me tratan como si fuera nueva, cuando en realidad he trabajado por muchísimos años en esta comunidad y tengo las credenciales del estado de California”, dijo la maestra quien tenía un contrato con la agencia anterior.

La agencia Community Development Institute (CDI) tomó las riendas del programa Head Start, de forma interina, en estas ciudades después de que la Universidad Charles R. Drew se retiró voluntariamente de la administración en el 2009. En ese entonces el cambio no afectó a nadie.

Actualmente, las agencias Crystal Stairs y Volunteers of America (VOA) aceptaron la responsabilidad y están a cargo a partir de agosto del presente año.

CDI dejó todo preparado con contratos de maestros y matriculas escolares listas para que las clases iniciaran la tercera semana de agosto, dijeron representantes del sindicato. Agregando que sólo VOA sólo ha contratado a un 14% de los empleados anteriores, mientras que Crystal Clear únicamente ha llamado de regreso a 18%.

La congresista Linda Sánchez se unió a la indignación de las madres de familia, los ex maestros y del sindicato y exigió una explicación a la agencia principal en Washington. Pero, aseveró que aún no tiene una respuesta clara de qué es lo que sucede.

“No es justo que cientos de niños estén perdiendo la oportunidad de ir a clases, de avanzar en su educación”, dijo la congresista. “Es muy sospechosos que estén dejando sin trabajo a tantos profesores que tienen 15 o 20 años de experiencia”.

Lo que más le preocupa al sindicato y a la congresista es que en diciembre se espera que otros 25,000 niños en Los Ángeles sean transferidos bajo otras agencias administrativas y que este problema se multiplique.