Costos de planta nuclear San Onofre superan los $300 millones

Aproximadamente 7.4 millones de californianos viven a menos de 50 millas de San Onofre, que puede generar energía suficiente para 1.4 millones de hogares
Costos de planta nuclear San Onofre  superan los $300 millones
La planta nuclear San Onofre a 45 millas al norte de San Diego es operada por Southern California Edison.
Foto: J. Emilio Flores / La Opinión

LOS ÁNGELES.— El largo período de inactividad de la conflictiva planta nuclear de San Onofre en California ha costado al menos 317 millones de dólares y no está claro si los generadores de vapor averiados podrán en algún momento repararse y funcionar a máxima potencia, señaló el operador de la planta.

Edison International, empresa matriz del operador de la planta Southern California Edison, dijo en los registros que se presentaron ante los reguladores federales que la cuenta de reparaciones e inspecciones hasta el 30 de septiembre había ascendido hasta los 96 millones de dólares, el doble de lo que se informó a mitad de año.

Con la planta fuera de servicio desde enero, los costos de la energía de reemplazo subieron hasta 221 millones de dólares durante ese período, con respecto a los 117 millones de dólares al finalizar junio.

Pocas semanas después de que SCE anunciara una propuesta de volver a encender al menos un reactor de la planta que cuenta con dos bóvedas gemelas y hacerlo funcionar a potencia reducida, las autoridades de la empresa una vez más dejaron abierta la posibilidad el jueves de que se eliminen los generadores de vapor.

En una conferencia telefónica con analistas de Wall Street, Ted Craver, presidente de Edison, dijo que SCE continuaba trabajando con Mitsubishi Heavy Industries, la empresa que construyó los generadores, y otros expertos de la industria para determinar si las máquinas dañadas que son las que controlan el calor dentro de los reactores podrán retornar a su capacidad plena.

“No está claro en este momento si las unidades pueden repararse, y parece que el reemplazo total de los generadores de vapor tardaría algunos años”, señaló Craver.

El problema se centra en los daños de las tuberías de aleación de cuatro generadores que fueron instalados durante una reestructuración de 670 millones de dólares en 2009 y 2010.

El reactor de la Unidad 3 se clausuró el 31 de enero como medida de precaución después de la avería en una tubería. Hubo escapes de trazas de radiación en ese momento, pero las autoridades dijeron que no hubo peligro para los trabajadores ni los vecinos.

La Unidad 2 había sido puesta fuera de servicio a comienzos de ese mes para mantenimiento, pero los investigadores encontraron después desgaste inesperado en cientos de tubos dentro de los generadores de ambas unidades.

Análisis posteriores indicaron que algunos tubos estaban tan corroídos que podrían fallar y dejar escapar radiación.

Una investigación federal de tres meses responsabilizó a un análisis computarizado mal gestionado de las fallas en el diseño del generador que finalmente resultaron en un desgaste excesivo de varias veintenas de tubos.

El mes pasado, SCE solicitó permiso a los reguladores estatales para reiniciar el reactor de la Unidad 2 y hacerlo funcionar a potencia reducida. No se espera una decisión por parte de la Comisión Reguladora Nuclear hasta dentro de varios meses.

Los ambientalistas y los activistas anti-nucleares denunciaron la propuesta de Edison y arguyeron durante meses que reanudar las operaciones de la planta sería una invitación a la catástrofe. Aproximadamente 7.4 millones de californianos viven a menos de 50 millas de San Onofre, que puede generar energía suficiente para 1.4 millones de hogares.

Los ingenieros de la empresa sospechan que el funcionamiento a baja potencia detendría la vibración que causó el desgaste excesivo de las tuberías que transportan agua radioactiva.

El panorama es oscuro para la Unidad 3 que se encuentra muy dañada, y no se esperan decisiones con respecto a su futuro al menos hasta el próximo verano.

La semana pasada, la Comisión de Servicios Públicos de California abrió una investigación para determinar si los contribuyentes deberían asumir los costos vinculados a la planta que permaneció cerrada durante la mayor parte del año.