El momento de la migración

El presidente lo dijo, al igual que los líderes del Senado y de la Cámara de Representantes: la reforma de inmigración es una prioridad.

El impacto del voto latino en la elección general fue suficiente para que sus prioridades sean tomadas en cuenta después del escrutinio. La reforma integral de inmigración estuvo por lejos entre las dos principales prioridades de los votantes latinos.

La lección es que con este tema, dependiendo de cómo se lo trate, gana o pierde los votos necesarios para triunfar en varios de los estados más disputados del Colegio Electoral. Hay que aceptar que el costo de ofender a los latinos con posturas retrógradas y hasta inhumanas hacia los indocumentados es más alto que lo que se gana entre la base más recalcitrante. El ejemplo de lo que le ocurrió a Mitt Romney desde la elección primaria hasta la general no puede ser ignorado.

Por eso, desde el congresista John Boehner al comentarista Sean Hannity y el influyente activista antimpuestos, Grover Norquist, reconocieron que no se puede ignorar este tema ni a los millones de indocumentados.

Este es un momento político ideal y definitorio para concretar la necesaria reforma integral de inmigración que incluya la seguridad, tome en cuenta las necesidades económicas nacionales y regularice la situación legal de millones de personas honestas y trabajadoras.

Este no será un camino sencillo. El bipartidismo de hoy frente a la necesidad de una reforma puede esfumarse con los detalles. Por eso es importante que todos los sectores, desde los activistas proreforma, hasta el empresarial, presione y vigile para que todo conduzca hacia una ley razonable. Nadie puede quedarse detrás de la cerca como observador.

Ahora la Casa Blanca debe cumplir con el compromiso de impulsar una reforma migratoria y conducir el proceso a través de sus aliados legislativos. Mientras, los republicanos de la Cámara Baja deben de evitar que el celo antiinmigrante dentro de su bancada, descarrile esta ocasión con su fijación a lo punitorio.

De lo contrario, habrá un precio que pagar como en la elección reciente. Los votantes latinos ya saben identificar con claridad, más allá de la retórica electoral, quien comprende el valor de la inmigración y quien la usa como chivo expiatorio. Esperamos que los republicanos aprovechen la ocasión para recomponer la dañada relación con electorado latino.