CCSF muestra colores sombríos

Tapar el hoyo presupuestal del Colegio de la Ciudad de San Francisco pinta color de hormiga

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CCSF muestra colores sombríos
Protesta en CCSF Ocean Campus.
Foto: Foto Suministrada por Shane Menez

SAN FRANCISCO.– En esto de la reestructura planteada para el Colegio de la Ciudad de San Francisco (CCSF, por sus siglas en inglés) hay historias de todos colores –y esto es literal–, porque al caminar por cualquiera de sus campus lo primero que viene a la mente es que aquí las minorías raciales son mayoría.

Una revuelta sacude estos días CCSF. Hay continuos mítines; circulan panfletos; se discute en todos los foros –Facebook, Twitter, blogs, periódicos, auditorios, aulas…– hay noticias dramáticas; son tiempos interesantes. Baste recordar que en algún momento del año se habló del eventual cierre de la institución, con más de 90,000 alumnos.

Cerrar el CCSF suena impensable. Y para asegurar que esto no sucederá, los electores citadinos aprobaron con abrumadora mayoría (72% de los votos), en noviembre 6, la propuesta A, mediante la cual se proveerá por ocho años con recursos frescos al Colegio, a fin de que mantenga sus cursos básicos de inglés, ciencias, matemáticas; asegure que sus bibliotecas sigan abiertas y en general, no cese de preparar a los jóvenes para su ingreso a la universidad.

También tomará CCSF una tajada de los recursos fiscales que se obtendrán tras la aprobación de la propuesta 30 –que tuvo el respaldo del 54.7% del electorado en California este 6 de noviembre–.

Pero aún así, el agujero presupuestal del CCSF es profundo. Y para taparlo, está en vías una reestructuración que se orienta a eliminar clases –en el semestre en curso 270 clases fueron recortadas; para el próximo la meta son 500–, así como reducir la estructura burocrática, obligando a la fusión de algunos departamentos escolares.

El Departamento de Estudios sobre Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transgéneros (LGBT) del CCSF fue el primero de su tipo en el mundo. De proceder la reestructura administrativa, perderá ese nombre, despedirá personal y recortará horas de clases.

Duciana Thomas, quien pasó por CCSF en su tránsito hacia la universidad –hoy es una graduada por el Colegio Mills–, explicó por qué la relevancia de que el Departamento de Estudios LGBT prevalezca:

“Fue gracias a su existencia que yo me conecté a esta comunidad. Cuando eres joven a veces es difícil descubrirte (en cuanto a identidad sexual) y no sabes qué hacer. Fue esta la manera, por ejemplo, que yo supe de la existencia de refugios para víctimas de violencia doméstica, algo que luego me daría la oportunidad de conseguir el trabajo que hoy tengo”.

Thomas, residente de Oakland, y quien se identifica como “queer” –la traducción básica al español es homosexual; pero el concepto es más amplio que la simple atracción a personas del mismo sexo–, participó el 15 de noviembre en un evento del Centro de Recursos Queer de CCSF, el Día de la Conciencia Transgénero, cuya última actividad fue una fiesta breve en la que hubo pizza, pastel y pasarela.

“Estamos en la vanguardia. Apenas el año pasado abrimos nuestro Centro de Estudios sobre Transgéneros e iniciamos nuestro curso sobre LGBT en América Latina. Reconocimos a unos 50 alumnos gays, quienes pasaron ya a la universidad. Sería terrible que perdiéramos este departamento”, comentó Jenniffer Worley, profesora de inglés y asesora del Centro de Recursos Queer.

La fecha límite para finalizar la reestructuración de CCSF es marzo 15. El Consejo de Administración aprobó ya en octubre, entre protestas, las líneas generales que guiarán el recorte.

Aun cuando todos los departamentos académicos de CCSF resentirán cambios –son más de 60–, profesores y alumnos de un grupo de éstos, los llamados departamentos de la Diversidad, esgrimen la retórica más encendida contra los cambios.

“¡No a los recortes, no al racismo institucional, el sexismo y la homofobia!”, se lee en una volante que circuló el 15 de noviembre, fecha en que hubo una protesta más contra la reestructuración, esta vez en una de las plazas del campus principal de CCSF, ubicado en la avenida Ocean.

Estudios Afroamericanos; Estudios Latinoamericanos y de Latinos; Estudios Asiáticos; Estudios Asiamericanos; Estudios Interdisciplinarios; Estudios sobre Comunidad y Clase Trabajadora; Estudios sobre LGBT; Estudios sobre Filipinos y Estudios sobre Mujeres, son los departamentos de la Diversidad.

Cada uno de estos departamentos tiene un director, profesores y personal administrativo. LGBT, por ejemplo, tiene 200 individuos en nómina. La reestructuración fusionaría los departamentos de la Diversidad en una escuela; destituiría a sus respectivos directores y entregaría el control a un solo rector.

Josué Rosales Castillo, quien aspira inscribirse a la universidad para estudiar ingeniería mecánica, asistió a esa protesta de noviembre 15.

Rosales comentó que ha tomado cursos de Estudios Latinos. Lo hizo, explicó, para aprender más sobre su propia raza. Por estos días, comentó, alienta la oposición contra los recortes en CCSF.

De 20 años, Rosales participa en VIDA (Voces de Inmigrantes Demostrando Avances), un centro de recursos para estudiantes sin documentos legales, que lo mismo les facilita computadoras que asesoría legal.

A VIDA, relató, acuden lo mismo latinos que asiáticos o africanos. De inicio, se les ayuda a averiguar si pueden beneficiarse de la ley AB540 –que permite pagar colegiaturas como estudiantes locales, sin importar que sean extranjeros–. También hay orientación para inscribirse al programa migratorio Acción Diferida.

VIDA, que inició actividades en febrero de este año, no sería afectado por los recortes presupuestales, comentó Rosales.