Idioma y figura

Cultura

Las noticias relacionadas con las pasadas elecciones arrojan un saldo en positivo: Obama mantuvo la presidencia con el apoyo de las minorías, de entre las que destaca con brillo propio la de los latinos. Se podría pensar que los latinos son demócratas, mas se podría argumentar igualmente que el resultado cosechado fue torpeza de los republicanos, que no supieron incluirnos en su programa y no supieron colaborar con Obama para resolver nuestras demandas. Una tarea quedó pendiente: probar qué es lo que hace de los latinos un conjunto homogéneo susceptible del mayor interés. Queremos desde ya rechazar de plano que el nexo de unión latino sea la reforma migratoria.

¿De qué cuero están hechas las correas latinas? Reflexión social: si la mayoría absoluta de los latinos de este país no tiene ningún problema migratorio, ¿no se debe concluir que lo más importante para los latinos ha de ser otra cosa?

Vamos a tantear algunos candidatos a abanderar “nuestra esencia”. Se habla mucho de la música latina como valor común. Veamos, ¿tienen los latinos un estilo de música definido universalmente aplicado a su conjunto? ¿No será que lo de “música latina”, que —aclaramos— no equivale en forma alguna a “música hecha por latinos”, es solo una etiqueta comercial útil para identificar algunos ritmos caribeños? No es fácil aceptar que los mariachis hacen música latina, o que un tango o un pasodoble, o el flamenco, son marchamo identitario del grupo latino de Estados Unidos.

También se echa en falta un perfil racial universal en el latino, aunque tenemos el caso de Arizona que se empecina tenazmente en llevarnos la contraria. Insistimos: ¿qué une al latino más? Los apellidos ayudan a veces pero hay múltiples apellidos que se pierden o ya no cuentan. Cuando a un latino de origen europeo le oyen hablar en español hay quienes piensan que será canadiense o ruso, conozco casos. Y lo contrario, quizás le haya ocurrido que al querer hablarle a un latino de apariencia le hayan contestado: “no hablo español”.

Ambos casos tienen un común denominador: la lengua, y eso es lo que mantenemos aquí que tiene que unir a los latinos de Estados Unidos por encima de lo demás.

Se suele decir que en Estados Unidos después de tres generaciones se pierde la lengua. Es falso. Después de cientos de años el español está en este país más vivo que nunca. Por ello, y si lo que alimenta a los latinos es su idioma, hay que hacer de él bandera y punto número uno de las reivindicaciones políticas. Ocurre además la venturosa circunstancia de que inglés y español no son antagónicos ni compiten entre sí. Seamos bilingües.

Tan importante como la lengua es la imagen del latino. Nuestra lengua vale poco si no va acompañada de prestigio. Luchar por cambiar la imagen actual del latino en los medios de comunicación es lo segundo. Si no hay prestigio no hay lengua ni respeto.

¿Y la reforma migratoria? También ésta debe ocupar un lugar predominante: porque es de justicia.

Después de años de vivir en este país y entregarse a él ya no hay dilación política que valga.