LAPD sigue investigando el crimen de Northridge

Entrevista con uno de los jóvenes que vivían en la residencia donde se cometieron los homicidios: 'Los residentes eran personas honestas y trabajadoras'
LAPD sigue investigando el crimen de Northridge
El asesinato de cuatro persona alteró la tranquilidad de los vecinos de la calle Devonshire.
Foto: Ciro Cesar / La Opinión

Los Angeles – La relativamente calma y segura ciudad de Northridge amaneció el domingo con la noticia de cuatro homicidios. La noticia alteró la tranquilidad habitual de los vecinos de la calle Devonshire que desde el domingo a la madrugada no dejan de recibir visitas de reporteros, cámaras e investigadores.

“Ayer [domingo] estuvieron todo el día golpeando a mi puerta para hacerme preguntas”, dijo Rosa, que vive frente a la residencia donde las cuatro personas fueron asesinadas y quien pidió no revelar su apellido, “por las dudas, para no meterme en problemas”.

Steve Sauer, de 24 años y su novia Adelina Cantarine viven en la misma residencia donde fueron encontrados los cuerpos. “Los medios nos están haciendo ver mal, dicen que vivimos en una pensión ilegal, en malas condiciones, pero lo que yo puedo decir es que toda la gente que vive en la casa es gente buena, honesta y trabajadora”, dijeron en entrevista con La Opinión.

Sauer contó que por mucho tiempo, él, su novia y su padre que se encuentra en una silla de ruedas, vivieron en la calle. “Mi padre tenía mal crédito por las cuentas del hospital y nadie nos quería rentar un lugar”. El joven dijo que Yag Kapil, dueño de la residencia, fue la única persona que les abrió las puertas y les permitió rentar un cuarto. Sauer enfatizó que el dueño del lugar era una excelente persona.

“Mucha gente se olvida de que se perdieron cuatro vidas, es una verdadera tragedia, ojalá hubiésemos podido hacer algo para ayudarlos”, señaló.

Sauer y Cantarine se despertaron esa madrugada con el ruido de los disparos. “En un principio, no entendíamos lo que estaba pasando, porque en la casa de atrás estaban haciendo una fiesta”. Recién cuando llegó la policía se enteraron que cuatro personas habían sido asesinadas a pocos pies de su ventana. El joven dijo que una de las víctimas vivía en la casa y era “muy buena gente”. Según la pareja, los residentes del lugar eran personas trabajadoras que se levantaban muy temprano en la mañana para ir a trabajar y que estaban tratando de progresar. “A las ocho de la noche, la casa ya estaba en silencio”, dijo Cantarine. Los jóvenes suponen que se trató de una posible discusión con personas que visitaban la residencia que terminó mal. “No es lo que gente piensa, ni lo que están diciendo en TV”, señaló.

Rosa, la vecina de enfrente, coincidió con los jóvenes. “Lo que más me sorprende es que haya ocurrido en esa casa, que es una de las más tranquilas de la cuadra”. Rosa dijo que sus residentes eran personas jóvenes y que había conocido a una de ellas, una joven de 22 años, que había cruzado a comprar cuando hizo una venta de garaje (yard sale).

Las víctimas fueron encontradas en el jardín de entrada, a la izquierda de una residencia de rejas blancas de la cuadra del 17400 de Devonshire, en el límite entre Northridge y Granada Hill . Según información del Capitán del LAPD Wiliam Hayes, se trataba de dos mujeres, ambas de aproximadamente 25 años, un hombre de aproximadamente 35 años y un segundo de 40 avanzados, todos de ascendencia asiática.

Un vecino alertó a las autoridades, luego de escuchar una discusión y disparos. Tres de las víctimas se encontraban acostadas boca abajo y una tercera a un lado, de rodillas. Hasta el momento de cierre de edición, la policía no había encontrada el arma ni había revelado el nombre de las víctimas.

Mitchell Englander, Concejal del Distrito 12 y oficial de reserva de LAPD, dijo el domingo que la residencia violaba códigos de vivienda, que una de las puertas se encontraba cerrada desde adentro y las personas debían entrar al cuarto por la ventana. El concejal dijo que había colchones en el piso y cocinas improvisadas en varios de los cuartos alquilados y que en ella vivían aproximadamente 12 personas repartidas entre cuatro o cinco cuartos.

“Esa noche, [previa al incidente] por primera vez, estábamos sentados viendo televisión, y Steve me dijo ‘Finalmente pude encontrar un hogar, para mí, mi novia, mi padre y mi perro’. Y ahora con tanta atención negativa, probablemente volvamos a perder todo, justo cuando creímos que finalmente habíamos encontrado un lugar donde vivir y que todo mejoraría”, dijo Cantarine con lágrimas en sus ojos. “Dicen que era un pensión ilegal, en malas condiciones, pero peores condiciones son tener que vivir y dormir en la calle”.

Virginia.gaglianone@laopinion.com