Madres inmigrantes enfrentan desafíos para adaptarse a las comidas en EEUU

Las madres inmigrantes latinas enfrentan serios desafíos para encontrar comidas nutritivas

Madres inmigrantes enfrentan desafíos para adaptarse a las comidas en EEUU
Para muchas familias latinas es complicado alimentar bien a sus hijos debido a las tradiciones alimentícias locales.
Foto: La Opinión - Archivo

DENVER, Colorado.— Las madres inmigrantes latinas, especialmente en zonas rurales o provenientes de familias de bajos recursos, enfrentan “serios desafíos” para encontrar comidas nutritivas, según un nuevo estudio.

El estudio publicado recientemente en el Family and Consumer Sciences Research Journal indica que las madres hispanas tienen problemas cuando quieren proveer alimentos saludables y nutritivos a sus hijos, debido al “ambiente alimenticio” nuevo para ellas, en Estados Unidos.

La investigación fue realizada por la doctora Kimberly Greder, del Departamento de Desarrollo Humano y Familia de la Universidad Estatal de Iowa (ISU, en inglés), junto con Flor Romero de Slowing y Kimberly Doudna, también de ISU.

Greder y sus colaboradoras entrevistaron a 83 madres latinas de bajos ingresos en zonas rurales del Medio Oeste del país para “explorar la satisfacción con la comida que sus hijos comen”.

Las investigadoras detectaron tres elementos importantes en la conducta de las madres y sus hijos.

Primero, las madres son las encargadas de asegurarse que sus hijos coman alimentos nutritivos. Segundo, existen barreras, o “factores ecológicos”, que impiden que eso suceda. Tercero, los niños cambian sus hábitos alimenticios.

Según Greder, “las madres retienen su identidad cultural como las principales personas a cargo del cuidado de los niños y quieren que sus hijos coman comidas nutritivas”.

Pero, por su condición de inmigrantes, no todas las madres logran adaptarse al nuevo ambiente alimenticio, por lo que muchas enfrentan un conflicto entre mantener las comidas tradicionales o promover hábitos saludables de comida.

Greder y sus colaboradoras sostienen que la solución a este problema la deben dar “profesionales de la ciencia de la familia y el consumo”, quienes deberían generar oportunidades para integrar a las familias inmigrantes a ciertos programas ya existentes, como técnicas de jardinería o de cultivo.

Esos mismos profesionales, dicen las investigadoras, deberían trabajar con las escuelas y con otras organizaciones para asegurarse que los niños tengan acceso a comidas adecuadas y para “identificar estrategias para mantener tradiciones culturales de consumo de alimentos saludables”.

Según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, casi uno de cada tres de los 16.6 millones de niños con inseguridad alimenticia en este país son de origen hispano.