Julián Castro: legalización con ciudadanía

EEUU necesita toda clase de mano de obra, dice ante el Congreso

Julián Castro: legalización con ciudadanía
Julián Castro, alcalde de San Antonio, Texas, testifica ante Comité Judicial del Congreso sobre la reforma migratoria.
Foto: AP

Julián Castro, alcalde de San Antonio, Texas y la única voz latina entre los testigos que ayer declararon ante el Comité Judicial de la Cámara de Representantes en su primera audiencia sobre inmigración, es nieto de una inmigrante que toda su vida trabajó como cocinera y empleada doméstica e hijo de una madre soltera y activista pro derechos de los méxico americanos.

Sin embargo, Castro fue asediado el martes con preguntas sobre el relativo poco valor de los inmigrantes de “baja capacitación” (low skill) por parte de los republicanos en el comité, quienes además lo cuestionaron intensamente por su apoyo a una legalización y camino a la ciudadanía para 11 millones de indocumentados.

En una entrevista telefónica posterior a su participación en la audiencia, Castro reafirmó que Estados Unidos no sólo necesita a profesionales de las matemáticas o ciencias, como enfatizaron varios congresistas y testigos de la audiencia, “sino personas con una variedad de habilidades y capacidades”.

Para Castro, quien también tiene un hermano gemelo, Joaquín, elegido el pasado mes de noviembre al Congreso federal, “Estados Unidos depende de trabajadores con una variedad de habilidades, no sólo en la industria de la agricultura sino en otras industrias. Mi abuela era una huérfana en México e inmigró a este país para trabajar duro. Si sólo hubiéramos recibido a personas con grados de alta calificación ella nunca hubiera podido venir”, dijo el alcalde, quien acaba de anunciar su campaña de reelección en San Antonio.

Castro, de 37 años, participó en la audiencia en nombre del partido demócrata y presentó su punto de vista a favor de una reforma migratoria integral que “refuerce las fronteras, modernice el sistema legal de inmigración y saque de las sombras a 11 millones de indocumentados”.

Varios de los congresistas republicanos del comité interrogaron agresivamente a Castro acerca de su propuesta. Por ejemplo el congresista republicano de Virginia, Bob Goodlatte, cuestionó la propuesta “extrema” de favorecer un camino a la ciudadanía. “¿No ofrece un término medio entre ese extremo y deportar a todo el mundo?”, preguntó Goodlatte, quien además es el presidente del comité.

“No creo que la legalización sea una propuesta extrema”, respondió Castro.

Otro congresista, Randy Forbes, de Texas, interrogó a Castro insistentemente sobre si debería deportarse a miembros de pandillas que sean indocumentados aunque no hayan cometido un delito.

Los encontronazos con congresistas conservadores al parecer hicieron dudar al alcalde de la posibilidad de que los republicanos realmente estén listos para apoyar un tipo de reforma migratoria. Al preguntarle qué impresión se llevó tras la audiencia ante el agresivo interrogatorio el alcalde indicó que:

“Espero que haya un grupo razonable y moderado que pueda participar en la aprobación de una reforma migratoria para el país”, dijo. “También espero que este proceso no sea secuestrado por los elementos extremos”.

Aparte de testificar, Castro seguirá apoyando una reforma integral “en todo lo que pueda” porque para su familia y ciudad es un tema vital.

“Yo se que en mi propia familia y en muchas otras, la inmigración es esencial para el éxito. En San Antonio tenemos tantas familias que tienen un problema migratorio…que creo que si aprobamos una reforma con sentido común lograremos una ciudad y nación más prósperas”.

La madre de Castro, Rosie, fue en su momento una activista proderechos de los mexicoamericanos y en el pasado declaró recibir muchas cartas llenas de epítetos y mensajes de odio.

Lo mismo ocurrió ayer en sitios de internet ultra conservadores, donde los comentarios contra Castro llamándolo “grasoso”, “pandillero” y “beaner” (frijolero, un viejo insulto contra los mexicanos) estaban a la orden del día.