Romo, lo picoso del campeón

El californiano representará a México en el Clásico Mundial

Romo, lo   picoso del campeón
El mexicoamericano Sergio Romo (der.), en el campo de entrenamiento de los Gigantes en Arizona, ya prepara la temporada regular.
Foto: AP

SCOTTSDALE, Arizona.— Sergio Romo volvió el martes al montículo por primera vez desde que lanzó la recta que ponchó a Miguel Cabrera y puso fin a la Serie Mundial 2012, y que coronó a los Gigantes por segunda vez en apenas tres años.

Expresivo en sus gestos y emotivo en sus actos, el cerrador californiano, de padres mexicanos, ya tenía suficiente de vacaciones y quería jugar.

“Fue divertido volver”, dijo. “Volví a sentir la adrenalina para competir. Quería estar concentrado”.

Romo dijo que ver cómo sus compañeros respiraban tranquilos luego del último out de cada partido definitivo —por el título de la división Oeste de la Liga Nacional y las tres series de postemporada— fueron sus cuatro momentos memorables del año pasado.

“Fue algo conmovedor para mí en ese momento”, dijo. “Pero luego pude dar un paso atrás y ver a mi equipo celebrar. Quería unirme a ellos para disfrutar eso por lo que habíamos trabajado tan duro. Esos son los momentos más gratificantes para mí”.

Luego de que la temporada de Brian Wilson, el cerrojero oficial del equipo, terminara en abril por una lesión en el codo, Romo asumió el puesto y se anotó 14 salvamentos en 15 oportunidades en temporada regular y se quedó con el puesto.

Romo, quien nació en California atribuyó la mayor parte de su éxito a la confianza de sus compañeros en él, y afirma que con sólo mirar a la banca o a los jardineros, se inspira.

“Cuando estoy en el montículo, puedo ver en las caras de mis compañeros que tienen fe en mí”, dijo Romo. “Sentían que el juego estaba definido cuando yo tomaba la pelota, y eso me hacía sentir como si valiera un millón de dólares. Solía lanzar con cierta dejadez. La confianza de mis compañeros en mí me hizo un mejor lanzador. Crecí un poco. Fue una lección de humildad”, agrega.

Romo se ausentará del campo de entrenamiento el 3 de marzo para representar a México en el Clásico Mundial de Beisbol. “Es lindo jugar por México. Son mis orígenes y es un alegría también por mis padres y toda la familia. Creo que será divertido”.

Luego de ser el pelotero más joven de los Gigantes de San Francisco en la nómina de la Serie Mundial, Héctor Sánchez, el receptor de 23 años de edad quiere demostrar que ha mejorado su juego.

“Tienes que mostrar algo mejor cada año. No hay que dar nada por seguro en el beisbol”, dijo Sánchez. “Lo que es cierto es que tienes que trabajar arduamente todos los días”.

Como suplente de Buster Posey, Sánchez fue titular en 48 partidos cuando el estelar recibió días de descanso o estuvo en la primera base. Sánchez bateó para .280 en 227 turnos.

“Si se presenta un duelo particular en el que creamos que nos iría mejor con Héctor como receptor, y Buster yendo a la primera, claro. Si Héctor está jugando bien y bateando bien, eso se puede dar”, dijo Bochy.