Beatriz Adriana ahora tiene tiempo de disfrutar

Beatriz Adriana goza de lo que más ama: cantar
Beatriz Adriana ahora tiene tiempo de disfrutar
Beatriz Adriana canta hoy en el Teatro West Coast de Santa Ana.
Foto: Suministrada

La vida de Beatriz Adriana ha estado marcada por varios episodios dramáticos. El más doloroso ha sido, quizá, el asesinato de su único hijo varón hace unos años en Tijuana, México.

Aunque nunca se esclareció el crímen —una hipótesis apunta a un posible secuestro— la cantante de música popular mexicana dice que se siente fuerte y que está “echándole muchas ganas”.

“Dios me sostiene, y [también] las oraciones de tanta gente que me quiere”, dijo la artista con una voz jubilosa y animada.

Es miércoles a mediodía y Beatriz Adriana no ve la hora de tomar una siesta. Se levantó muy temprano para hacer entrevistas en televisión y además todavía no se adapta al horario de esta parte del mundo luego de su regreso de su peregrinación anual por Tierra Santa.

“Hace tres días que llegué y ni siquiera he desempacado mis maletas”, confiesa en la entrevista telefónica.

Las entrevistas se deben a un inusual concierto que ofrecerá hoy en Santa Ana. Por primera vez la cantante comparte el cartel con un icono de la música pop de los años 70, el intérprete argentino King Clave.

Para ella, esta combinación —aunque extraña debido a la marcada diferencia no solo entre los géneros que cada uno interpreta, sino a las generaciones que cada uno de ellos apela— es “muy padre”.

“Es un señorón que quiero mucho y admiro”, dijo la artista. “Él va a cantar sus éxitos y yo los míos”.

En esta ocasión ella será la que abra el show. Cuenta que Clave le dijo que ella sería la primera en cantar “porque respeta a las damas”. Así que las cuestiones de egos está resuelta.

Ella interpretará sus hits rancheros, mientras que él sus megaéxitos setenteros, como Los hombres no deben llorar y Mi corazón lloró. Cada uno cantará con su banda de música.

Beatriz Adriana, quien desde hace algunos años vive en Estados Unidos, canta desde los 11 años.

Su carrera llegó a su punto más alto en la década de los 80; sin embargo, salvo algunas pausas —como cuando asesinaron a su hijo—, se ha mantenido activa. Su agenda está llena de conciertos en este país y en México.

Por ende, su voz sigue siendo una de las más escuchadas y respetadas del género regional mexicano.

Para mantener ese tono sonoro y grave que la identifica, Beatriz Adriana sigue al pie de la letra las enseñanzas que recibió de la maestra de canto que tuvo desde que era niña.

“Tengo sus técnicas y ejercicios. Practico mucho más de lo que canto, pero no para hacer músculo, sino para ejercitar las cuerdas vocales”, explicó. “Cuido mi garganta como las niñas de mis ojos”.

En esta ocasión, su hija, Beatriz Adriana Solís —que procreó con el también cantante Marco Antonio Solís—, no participará en el concierto del viernes. Madre e hija han cantado juntas desde que esta última se lanzó como intérprete hace varios años.

“Ella abre mis shows, pero en esta ocasión no coincidieron las fechas. En mis próximos shows en México sí va a estar”, dijo.

Su hija, de23 años, no solo es su mayor orgullo, sino el motivo de muchas de sus alegrías. Hace cinco años, Beatriz Adriana Solís dio a luz a un niño el mismo día en que nació Leonardo Martínez, el hijo asesinado de la cantante. En honor al joven, producto de su primer matrimonio, le pusieron el mismo nombre al bebé.

“Ahora mi mundo es la música y mi nieto, que necesita tres abuelas porque tiene mucha cuerda”, dijo.

En puerta Beatriz Adriana tiene terminar un disco de banda, que incluirá sus propias versiones de temas de grandes intérpretes y compositores, entre ellos Lucha Villa, Juan Gabriel y José Alfredo Jiménez.

“Son canciones que no se han grabado con banda sinaloense”, adelantó la artista. “Es una selección muy linda”.

Solo falta que Beatriz Adriana se “aclimate” de nuevo al horario de esta parte del hemisferio. Luego echará manos al proyecto e irá directo al estudio. Después vendrán las giras a México y a donde la contraten.

“Yo fascinada”, dijo, “porque para mí es un placer cantar”.