Barack Obama termina gira en Jordania

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PETRA, Jordania/AP — En el papel de turista, el presidente Barack Obama caminó ayer por los caminos angostos y serpenteantes de la afamada ciudad antigua de Petra en Jordania, donde contempló los elevados acantilados de piedra rojiza y describió el panorama con una sola palabra: “asombroso”.

“Esto es bastante espectacular”, dijo el mandatario, al tiempo que giraba el cuello para ver las elevadas paredes de piedra tras salir de un sendero angosto que conduce a la plaza bañada de sol frente al lugar conocido como el Tesoro.

La fachada de piedra de gran altura es considerada la obra maestra de la ciudad antigua esculpida en la piedra de tono rosado-rojizo por los nabateos hace más de 2,000 años.

Los beduinos llamaron al edificio el Tesoro porque creían que una urna esculpida en la parte alta del lugar contenía grandes tesoros, pero la verdad es que representa un monumento dedicado a la realeza nabatea. En la urna se ven impactos de bala efectuados por personas que intentaron recuperar el tesoro.

Vestido para la ocasión con pantalones color caqui, una chaqueta negra, botas para escalar y lentes de sol, Obama comenzó el recorrido a pie en la entrada a la Siq, una garganta angosta serpenteante entre dos montañas que conduce al centro de Petra.

El camino se abre hacia el Tesoro, después se amplía y se convierte en una calle donde hay sepulturas nabateas esculpidas a ambos lados de las montañas.

El helicóptero presidencial aterrizó el sábado cerca de Petra tras una hora de vuelo desde Amán, la capital de Jordania. Los planes de Obama de visitar la ciudad antigua estuvieron a punto de ser alterados debido a los cielos nublados en Amán, pero el tiempo mejoró durante el vuelo sobre el paisaje escarpado de Jordania.

Petra fue esculpida por los nabateos, árabes antiguos que convirtieron la ciudad en un punto de confluencia crucial para las rutas de la seda, las especias y demás comercio que enlazaba a China, India y el sur de Arabia con Egipto, Siria, Grecia y Roma.

En Amán, el presidente conversó con el rey Abdalá II.