Amargura del carbón

La planta de Waukegan, Illinois, es una de las más viejas y sucias del país, y el mayor emisor de contaminantes
Amargura del carbón
Según la EPA, más de la mitad de la contaminación del agua en Estados Unidos procede de las plantas de carbón.
Foto: Archivo / AP

Sierra & Tierra

Dulce Ortiz se ha comprometido a acabar con la amargura que castiga a su comunidad de Waukegan, Illinois.

Esta activista de la justicia medioambiental de origen mexicano dijo basta y comenzó a luchar por la clausura de una planta de combustión de carbón que lleva décadas envenenando el aire y el agua de esta comunidad mayoritariamente hispana.

“Lo que quiero ver es que la planta se cierre para siempre. Que no nos envenene más,” dice Dulce, miembro de la Coalición de Energía Limpia del Condado Lake, donde se encuentra la planta, a orillas del Lago Míchigan.

Construida en 1923, la Planta de Waukegan es una de las más viejas y sucias del país, y el mayor emisor del tóxico mercurio y de dióxido de azufre, un componente principal de la venenosa materia particulada. Estudios publicados en 2010 basándose en datos de la Agencia de Protección Medioambiental (EPA) concluyeron que la instalación anualmente causa 570 ataques de asma, 34 muertes prematuras y 54 ataques al corazón. Todo esto a los residentes de Waukegan les cuesta unos 86 millones de dólares en gastos de salud.

Irónicamente, la energía generada por esta instalación se exporta a otros estados. Dulce y el resto de la comunidad sólo se quedan con el legado tóxico.

“Yo deseo un futuro saludable para mi hijo, que a Dios gracias no tiene asma, y que no le ocurra lo que a mi madre, que sí tiene asma” dice Dulce. Uno de cada seis residentes de Waukegan padece de esta enfermedad.

Pero este bombardeo tóxico no sólo es aéreo, sino también naval. La Planta de Waukegan ha violado varias veces las leyes de la calidad del agua vertiendo metales pesados de gran toxicidad, como arsénico, boro, antimonio y manganeso, que se han filtrado a las reservas de agua subterránea.

Además, la instalación carbonera emite anualmente unas 100 libras de mercurio a la atmósfera. Un solo gramo de mercurio puede contaminar un lago de 20 acres. Este potente veneno es absorbido por los peces y llega a nuestro organismo al consumir el pescado.

Según un estudio del Sierra Club, el 31% de los hispanos pesca regularmente, y el 76% de ellos consume lo que pesca y lo comparte con su familia. Debido a la gran afición a la pesca en el Condado Lake, estos porcentajes podrían ser muy superiores.

Sin saberlo, estos pescadores ponen a sus familias en peligro ya que el mercurio es una neurotoxina que causa graves daños en el desarrollo cerebral del feto y niños pequeños. En altas concentraciones, puede causar retraso mental y hasta la muerte.

“Nos dice la Midwest Generation [dueña de la planta] que nos va a construir un parque. ¿Pero, de qué les sirve a nuestros hijos cuando no pueden salir por la contaminación de su planta?” se lamenta Dulce.

La amargura de la comunidad de Dulce se repite por todo el país. Según la EPA, más de la mitad de la contaminación del agua en Estados Unidos procede de las plantas de carbón; y cuatro de cada cinco de estas plantas no tienen límites legales en la cantidad de contaminantes que vierten al agua.

Es por ello que la EPA propuso en abril nuevos estándares de calidad de agua para las plantas carboneras que les obligarán a limpiar sus emisiones. Si se aprueban, los días de la planta de Waukegan estarán contados ya que Midwest Generation ya se ha acogido a las leyes de protección de bancarrota.

La industria carbonera va a pelear con uñas y dientes contra estos estándares de la EPA. Pero si triunfan, para Dulce, significaría el fin de esta amargura llamada energía carbonera.

Javier Sierra es columnista del Sierra Club. Twitter @javier_SC

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