Presos en California llevan siete días en huelga de hambre

La huelga de hambre comenzó con 30 mil reos y se ha reducido a unos 2,500 que se niegan a ingerir alimentos

Cientos de manifestantes marchan frente a la Prisión Estatal Corcoran en apoyo a reclusos que llevan una semana en huelga de hambre.

Cientos de manifestantes marchan frente a la Prisión Estatal Corcoran en apoyo a reclusos que llevan una semana en huelga de hambre. Crédito: EFE

SACRAMENTO — La huelga de hambre que llevan a cabo miles de presos recluidos en las prisiones estatales de California para demandar fin al confinamiento en solitario cumplió ayer una semana.

Los prisioneros demandan cambios a las políticas que los obligan a denunciar a otros como condición para ser sacados de las celdas de aislamiento donde son confinados por años y hasta décadas.

“Estamos saturando las líneas telefónicas de la oficina del gobernador (Jerry) Brown para pedirle una negociación y que paren las represalias”, explicó Kamau Walton de la Coalición en Solidaridad con la Huelga de Hambre de los Prisioneros.

El fin de semana pasado, más de 400 simpatizantes de los presos, entre familiares y ex prisioneros llegaron a la Prisión Estatal de Corcoran para realizar una manifestación de apoyo a los huelguistas de hambre.

“Ese tipo de encierro tiene que acabar. Los presos se vuelven locos. Imagínese usted estar encerrada todo el día en su baño, y que solo le pasen la comida”, dijo Virginia Gutiérrez esposa de Paul Brown, preso en Corcoran, pero quien estuvo 25 años en confinamiento en solitario en la Prisión Estatal Pelican Bay.

“Cuando lo tenían ahí estaba totalmente sin color y flaco. No se volvió loco porque es muy inteligente, pero si está paranoico porque ahora que lo han sacado del confinamiento en solitario con cualquier ruido se sobresalta”, dijo Gutiérrez, quien es parte del grupo Familias de California por la Abolición del Confinamiento en Solitario.

De acuerdo a la Coalición a favor de los presos huelguistas, Corcoran mantiene dos mil reclusos en confinamiento en solitario por su presunta afiliación con pandillas.

Danny Murillo, quien pasó siete años en aislamiento en solitario en varias prisiones estatales de California, dijo que el proceso de validación de las pandillas tiene una connotación racista.

“He sido testigo de cómo numerosos individuos mayormente latinos y afroamericanos han sido blanco de las políticas de confinamiento sólo porque entre sus posesiones tenían dibujos aztecas, mayas y de otras culturas indígenas, o por poseer libros de Malcolm X o George Jackson”, dijo Murillo.

“Lo que esta política me dice a mí, es que la cultura, herencia, la memoria de tus ancestros, y tu política de identidad son una violación a las regulaciones de CDCR, y a causa de esto, eres colocado en confinamiento en solitario en una celda 22 horas y media al día, todo lo que dura tu sentencia, lo que puede tomarse un par de meses o el resto de tu vida”, indicó.

La huelga de hambre que comenzó con 30 mil reos en 24 prisiones del estado se ha reducido a la participación de 2,572 en 17 penitenciarias, según reveló el Departamento de Prisiones (CDCR).

Reportaron además que 258 internos se niegan a participar en sus asignaciones de trabajo o a asistir a sus clases.

De acuerdo a CDCR, el ayuno es organizado por las pandillas que operan dentro de las prisiones, sin darse cuenta de que pueden poner en riesgo extremo a los presos.

El año pasado, a nombre de los presos de Pelican Bay que han pasado 10 y 28 años en celdas de confinamiento en solitario, el Centro por Derechos Constitucionales (CCR) presentó una demanda federal colectiva contra el estado.

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