Sueltan a Caro Quintero y ahora lo quieren agarrar

Tras la liberación de Rafael Caro Quintero la semana pasada, las autoridades mexicanas lo buscan para responder al pedido de extradición de autoridades de EEUU

Rafael Caro Quintero en la cárcel.

Rafael Caro Quintero en la cárcel. Crédito: Archivo / Agencia Reforma

MÉXICO, D. F.— El Gobierno mexicano arrancó la búsqueda del fundador de los cárteles de la droga en México, Rafael Caro Quintero, en posibles escondrijos que incluyen territorios donde el capo solía movilizarse, como Chihuahua, Sinaloa y Durango, sin descartar regiones de Jalisco, donde vive gran parte de su familia.

La persecución que responde a la solicitud de extradición de autoridades estadounidenses se extenderá también —según fuentes oficiales— a 188 países a través de la Interpol y con ayuda de la Agencia Antinarcóticos (DEA) que ya emitió una alerta internacional.

Oriundo de la comunidad de la Noria, Sinaloa, Rafael Caro Quintero (1952) cuenta con fuertes aliados en el noroeste del país, detalló la fuente.

Su estancia de 28 años en prisión lo alejó de liderazgos, pero no de influencias ni del dinero corruptor que, de acuerdo con observadores, pudo jugar el papel principal para su liberación el pasado 9 de agosto en circunstancias sospechosas.

“El caso deja mal parado al presidente Enrique Peña Nieto porque habla de una gran ineficiencia y falta de comunicación: según ha dicho su gobierno no estaba enterado de que el narcotraficante iba a ser liberado”, observó Jorge Chabat, analista del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE).

Un tribunal con sede en el estado de Jalisco concedió la libertad del fundador del Cártel de Guadalajara, con el argumento de que el inculpado fue procesado en un fuero local y no federal por la muerte del agente de la DEA, Enrique Camarena, ya que éste no estaba acreditado como agente de la DEA ante la cancillería mexicana.

El juez —de quien se desconoce el nombre— soltó al reo por la madrugada, a hurtadillas, sin transferir el expediente a la Suprema Corte, como exigía el procedimiento, y a pesar de que desde diciembre de 2012 era requerido por EEUU.

“Leyendo entre líneas se presume un caso de corrupción que habla de la terrible descomposición de la justicia mexicana”, concluyó el analista Gerardo Rodríguez, del Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia.

Al reto de la impunidad, se une también el desafío al trabajo de inteligencia para capturar al prófugo, como a muchos otros.

“Se sabe que en México es más fácil esconderse porque hay territorios clave donde nadie, ni el propio ejército, ha podido ingresar, como la región del Triángulo Dorado”, donde Joaquín El Chapo Guzmán se casó en 2008.

Estados Unidos desistió de llevar a juicio al capo por el asesinato y tortura de Camarena, en febrero de 1985, porque este delito ya fue procesado en México y por un principio jurídico universal, ninguna persona puede ser juzgada dos veces por el mismo delito.

En cambio, solicitó esta semana a la Procuraduría General de la República (PGR) la detención provisional con fines de extradición por posesión y tráfico de droga.

Caro Quintero tiene dos juicios abiertos en territorio estadounidense. El primero, desde diciembre de 1987 en un Tribunal de la División Oeste del Distrito Central de California por posesión y tráfico de marihuana; el segundo, por las mismas imputaciones en Tucson, Arizona.

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