Ataque parece ser inminente
Pocos dudan que el presidente se esté preparando para una acción militar
Fotografía facilitada por la Marina de EEUU del buque militar USS Gettysburg (izq.) y el portaaviones USS Harry S. Truman cruzando el Estrecho de Gibraltar cuando se dirigen al Mar Mediterráneo. Crédito: EFE
WASHINGTON D.C. Un ataque contra Siria parece inminente y pocos dudan que el presidente Barack Obama está preparándose para una acción militar encabezada por Estados Unidos para tomar represalias por lo que Washington y sus aliados dicen fue un ataque letal con armas químicas contra civiles perpetrado por el gobierno sirio. Pero parece que Washington encara problemas sobre el momento adecuado para lanzarlo.
Ayer, por ejemplo, representaba una incómoda yuxtaposición de temas. Obama se aprestaba a hablar en la escalinata del monumento a Lincoln para rendir homenaje a Martin Luther King Jr.
Hoy también es problemático. Se prevé que el primer ministro británico David Cameron convoque una reunión de emergencia del Parlamento, donde se espera que los legisladores voten una moción para despejar el camino para que el Reino Unido responda al presunto ataque con armas químicas.
Días más tarde, Obama se embarca en un viaje que lo llevará lejos de la Casa Blanca durante la mayor parte de la semana.
¿Obama realmente quiere estar ejecutando una operación militar desde Rusia, que se opone enérgicamente a la acción militar contra Siria?
Para agravar la presión, algunos legisladores y aliados instan a Obama a que proceda lentamente y busque la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU, mientras que otros le imploran al presidente que actúe con rapidez y decisión.
Después de todo, la respuesta de Obama a principios de este año después de que Estados Unidos llegó a la conclusión de que el presidente sirio Bashar Assad había usado armas químicas recibió críticas, pues muchos la consideraron como demasiado poco, demasiado tarde.
“Cuanto más espere, se hace menos significativa (la respuesta)”, dijo Barry Pavel, un ex alto funcionario de seguridad nacional en el gobierno de George W. Bush y Obama.
Los legisladores de ambos partidos políticos han pedido a Obama que consulte al Congreso antes de actuar, un paso que la Casa Blanca dice ya está en marcha. Obama también busca aceptación de los aliados occidentales, como Gran Bretaña y Francia, así como de organizaciones regionales como la Liga Árabe de 22 miembros, que ha manifestado su interés por justicia para las víctimas de los presuntos ataques con armas químicas y culpó al régimen sirio.
Sin embargo, esas consultas también limitan la premura con la que Estados Unidos puede actuar sin tener que ir por su cuenta.
Aunque el secretario de Defensa Chuck Hagel dice que el Ejército estadounidense está en condiciones de atacar tan pronto como Obama dé la orden, el gobierno todavía no ha publicado el informe de inteligencia que prometió, en el que vincularía formalmente a Assad con el ataque.
La presión sobre Obama se incrementa por su promesa del año pasado, cuando dijo que un ataque con ese tipo de armas químicas cruzaría una línea roja. Los activistas aseguran que cientos de personas murieron el 21 de agosto en los suburbios de Damasco.
Funcionarios estadounidenses sostienen que la respuesta más probable implicaría ataques con misiles crucero lanzados desde el mar contra objetivos militares sirios. Consideraciones logísticas y militares también podrían influir. Expertos militares y funcionarios dijeron que los ataques probablemente ocurrirían durante la noche, una estrategia que ayudaría a minimizar las bajas civiles.