Se enfría reforma migratoria

Expertos coinciden en que si debate se extiende al 2014, no habría avances
Se enfría reforma migratoria
Unos 40 jóvenes soñadores ocuparon el vestíbulo del edificio donde está la oficina del congresista republicano Peter Roskam, en Chicago.
Foto: EFE

WASHINGTON, D. C.— El futuro de una reforma migratoria en el Congreso depende del tiempo y ambiente político. Dos elementos que no favorecen a quienes ansían concretarla. La agenda legislativa y la postura de ciertos actores republicanos reducen las posibilidades de acción.

Falta sólo una semana para que los congresistas regresen a Washington y muestren los resultados del “verano caliente”, donde activistas y grupos pro inmigrantes realizaron una serie de eventos y manifestaciones para presionar a la mayoría conservadora e impulsar la legislación.

Pero las demandas propias de la agenda legislativa en el Capitolio se presentan como el primer obstáculo para avanzar. La Casa Blanca y los legisladores se enfrascarán en una complicada discusión sobre el límite de la deuda.

Además, el Congreso debe lograr un acuerdo en la resolución que permitirá al Gobierno seguir operando y que incluso puede desembocar en un polémico cierre, como ocurrió en el pasado. También está el conflicto en Siria, que ha puesto a la Administración en una posición complicada y que promete otra disputa con los legisladores si se opta por una intervención.

“Si los republicanos comienzan a decir que no pueden avanzar porque el calendario legislativo está muy lleno, porque quieren aplicar una regla de procedimiento o cualquier otra excusa, queremos que sepan que si no logran resultados los culparemos por bloquear una reforma migratoria”, dijo Frank Sharry, director ejecutivo de Americas Voice.

Por otra parte, el ambiente político sobre el tema tampoco ayuda. La reciente directriz que amplía la discreción procesal para jefes de familia y padres, ha despertado las críticas de republicanos. “Esto envenena el debate sobre una reforma migratoria y muestra que la Administración no es seria en querer reparar el sistema. En lugar de trabajar con el Congreso, el Presidente está trabajando en nuestra contra”, dijo el presidente del Comité Judicial en la Cámara de Representantes, Bob Goodlatte (R-VA).

“Si no concretan una reforma estamos preparados para responder. Pagarán un precio en las elecciones de 2014, pero las acciones en respuesta a esto no se limitarán sólo a actividades electorales, verán una escalada de todo lo que se ha hecho hasta ahora, manifestaciones, desobediencia civil, etc”, explicó Tom Snyder, director de la campaña Ciudadanía Ahora para AFL-CIO.

Antes del receso legislativo, el grupo de 39 legisladores (Nuevos Demócratas) envió una carta al presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner (R-OH), en la que especificaron que si no había avances considerables en la legislación antes del 30 de septiembre, ellos presentarían su propia propuesta de reforma migratoria.

Esto se dio en paralelo a declaraciones de la líder del partido, Nancy Pelosi (D-CA), quien habló de una petición de descarga. Esta permite que la minoría presente un proyecto de ley a pesar de la oposición del partido mayoritario.

Se ha utilizado en muy pocas ocasiones, ya que implica que los legisladores rompan filas con su partido, para apoyar la propuesta, minimizando la autoridad del presidente de la Cámara de Representantes. Aunque los demócratas hablaron fuertemente de esta opción antes del receso, ahora no parece ser una alternativa.

Rebecca Acuña, vocera del congresista Pete Gallego (D-TX) —quien integra el grupo de los Nuevos Demócratas— explicó a La Opinión que si no ocurre nada antes de la fecha, entonces presentarán su propia legislación. Sin embargo, aclaró que no se trata de una petición de descarga. Una propuesta partidista sin este marco de acción, no tendrá gran impacto político, al menos no a nivel de legislación.