G20: Piden a EEUU no retirar estímulos

Países emergentes del G20 dicen que causaría caídas en sus divisas

G20: Piden a EEUU no retirar estímulos
Las cinco economías más pujantes (Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica) temen que EEUU retire los estímulos a su moneda.
Foto: EFE

SAN PETERSBURGO.— La primera jornada de la cumbre de los líderes G20 en San Petersburgo (Rusia) concluyó con la clásica imagen de consenso en los principales asuntos económicos, pero también con la escenificación de toda una galería de conflictos soterrados entre las países desarrollados y los emergentes.

Los mandatarios están de acuerdo en que la economía global se recupera, aunque advierten que lo hace a ritmos muy lentos y poco sólidos, por lo que quedarse dormidos en los laureles puede tener graves consecuencias, como recaer en una nueva crisis económica y financiera.

Las recetas para evitar el desastre, sin embargo, no siempre coinciden según si las ofrecen las economías más desarrolladas de Occidente o los países emergentes, con el grupo BRICS (Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica) a la cabeza.

Los emergentes llegaron a la cumbre que arrancó ayer en el Palacio de Constantino de la antigua capital imperial rusa con un asunto de última hora que según ellos ha provocado fuertes caídas de sus divisas nacionales en apenas unos meses.

Tan sólo el anuncio de la Reserva Federal de Estados Unidos acerca de que se plantea retirar los estímulos monetarios al dólar desató una fuga de capitales en la mayoría de los emergentes, toda vez que el capital especulativo vuelve su mirada a la moneda estadounidense ante el previsible ascenso de su rentabilidad.

El presidente de EEUU, Barack Obama, prometió durante la primera sesión plenaria de los líderes del G20 que su país suavizará gradualmente la política de flexibilización cuantitativa, medida que usan algunos bancos centrales para inyectar dinero en la economía y estimular así su crecimiento.

Según las agencias rusas, la Reserva Federal norteamericana recompra mensualmente activos por un valor de 85 mil millones de dólares.

Los desarrollados, por su parte, critican con dureza las medidas proteccionistas adoptadas por muchos emergentes del G20 e insisten en que sólo un comercio abierto y libre puede garantizar el crecimiento económico a escala mundial, como recalcó el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso.

Brasil y Argentina, como dos países aludidos por la Comisión, se defienden y señalan que cumplen con todas las normas de la Organización Mundial de Comercio, cuya reforma quiere proponer, por otra parte, el anfitrión de la cita internacional, el presidente ruso Vladímir Putin.

Rusia, recién ingresada en la OMC tras casi dos décadas de negociación y uno de los países del grupo más proteccionista, busca el apoyo de otros emergentes para introducir en las reglas de esta organización la posibilidad de adoptar en momentos puntuales de crisis salvaguardas para las economías nacionales.

Al término de la primera jornada de la cumbre, el ministro de Finanzas ruso, Antón Siluánov, anunció que los mandatarios del G20 apoyaron un plan para fomentar el crecimiento económico y la creación de empleo.

El citado plan, que incluye un conjunto de medidas para impulsar el crecimiento y reducir el desempleo, “se refiere a la necesidad de adoptar medidas para estimular la inversión y prevenir la volatilidad del flujo de capitales”.

A su vez, el Grupo también aprobó hoy un plan para prevenir la erosión de la base impositiva.

La mayoría de países presentes en la cumbre también mostraron su intención de continuar reduciendo su deuda soberana y sus déficit presupuestarios tanto a medio como a largo plazo.

Al respecto, el Grupo concluyó que la consolidación fiscal no es un obstáculo para el crecimiento económico, ya que estimula las inversiones.

Durante la cumbre también se acordó revisar la actuación de algunas agencias de calificación de riesgo y la objetividad de sus valoraciones, habida cuenta de su impacto en el mercado y en la imagen de las economías que analizan.

Además, se elaboró una lista de 28 grandes bancos y 9 aseguradoras que no pueden declararse en ningún caso en bancarrota, y se puso sobre la mesa una nueva serie de exigencias a sus accionistas.