Bienvenido a la jungla, Onelki
Relevista cubano tendrá que olvidar su debut con el equipo de Dodgers
Onelki García. Crédito: INTERNET
Eran casi las 11 de la noche. Onelki García apenas había abandonado la ducha y según él mismo lo confió sentía calor. “Uff Estoy sudando”, dijo mientras se ajustaba la camisa en su vestidor.
El lanzador zurdo cubano acababa de ser “asaltado” por una jauría de periodistas de los medios de comunicación angelinos después de su debut en el que apenas enfrentó a un bateador y le dio base por bolas con cuatro lanzamientos.
Fue la noche de un miércoles 11 de septiembre de 2013 una fecha que García tendrá que arrojar al baúl de los malos recuerdos, o por su bienestar emocional, al cesto de la basura.
“No sé prácticamente qué me pasó. Pero no estaba nervioso. Estaba tranquilo en el bullpen esperando el llamado y hacer mi trabajo. Pienso hacerlo mejor en mi próxima salida. Tengo confianza en mí mismo”, dijo el pitcher de 24 años oriundo de Guantánamo.
García se precipitó, casi corrió para llegar de regreso al dugout después de que el piloto Don Mattingly le pidió la bola y ni siquiera le dio la palmadita en la aparte sentimental como lo acostumbra con el resto de lanzadores.
¿Se dejó vencer por la emoción y tuvo que correr para tranquilizarse?
“Nosotros los cubanos jugamos siempre con una emoción tremenda y fuerte. Solo pensé que me fue mal y me tranquilicé por dentro, pero me sentí mal”, reconoció el guantanamero.
García, uno de los hallazgos del cubano Mike Brito, dijo que desde antes de su llegada a los Estados Unidos ha aprendido a controlar su temperamento y manejar sus emociones.
“Ya tengo rato jugando. Sé cómo es el beisbol. No soy de los que arroja el guante cuando las cosas salen mal. Vendrán mejores días, de eso estoy seguro”, subrayó.
Con el fin de tratarlo de relajarlo y como una benevolencia de parte de algunos periodistas estadounidenses, le informaron a Onelki que es el primer jugador de los Dodgers con el número 98 en la espalda y un tanto calmado respondió con una sonrisa:
“Lo usé en Cuba. Es mi número favorito. Quiero honrarlo aquí”.
Igual que Yasiel Puig, García desertó de Cuba en 2011, pero llegó a los Estados Unidos con menos fanfarria que la que rodeó y sigue rodeando al ahora excepcional novato.
“Se lo merece. Es un gran pelotero, un gran muchacho. Me siento orgulloso de ser su coterráneo. Nos llevamos muy bien”, apuntó García, que jugó tres temporadas en la isla caribeña antes de decidir invadir el beisbol de Grandes Ligas tal como lo han hecho centenares de sus paisanos, la mayoría con gran éxito.
Por el momento, Mattingly espera que Onelki le ayude en la postemporada y así quitarle presión al resto del cuerpo de relevistas.