Maestros se reorganizan tras desalojo

Algunos de ellos se reagrupaban en el Monumento a la Revolución
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Maestros se reorganizan tras desalojo
Maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores desalojados, se reagrupan ahora en el Monumento de la Revolución.
Foto: EFE

MEXICO, D.F..— Los maestros buscaban ayer reorganizarse para continuar sus protestas contra una amplia reforma educativa, un día después de que fueran desalojados de la principal plaza del centro histórico de la ciudad de México que habían ocupado por semanas y que amenazaba con impedir los festejos por la independencia del país.

Luego del operativo policial del viernes para retirarlos de la plancha del Zócalo, algunas docenas de maestros se encontraban ayer en el cercano Monumento a la Revolución donde en el transcurso del día tenían previsto realizar una asamblea para definir sus próximas acciones.

“El propósito es reorganizarnos, no abandonar desde luego la lucha… pero sobre todo mantener la consigna de la abrogación de las reformas”, dijo a The Associated Press Francisco Villalobos, secretario de organización de la llamada sección 22 del estado sureño de Oaxaca de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, uno de los grupos magisteriales disidentes que han participado en las protestas.

En el Monumento a la Revolución ya estaban instaladas algunas carpas y casas de campaña, aunque el número de profesores era muy menor al que en las últimas semanas se vio en el Zócalo, donde llegaron a estar varios miles.

Villalobos dijo que antes y después del desalojo algunos maestros regresaron a sus lugares de origen y otros más se dispersaron por la ciudad, aunque señaló que esperaban que en las siguientes horas comenzaran a reagruparse los contingentes.

En el operativo de desalojo, en el que se registraron algunos enfrentamientos entre manifestantes y policías federales, se detuvo a 31 personas que el gobierno dijo no eran maestros.

El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, calificó la operación de “profesional y apegada a los derechos humanos”

Pero Villalobos consideró de manera distinta la acción. “Fue un operativo de represión, la parte institucional nunca va a decir que golpea al pueblo”, dijo.

Los maestros de la Coordinadora, un ala disidente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, intentaban detener una reforma del presidente Enrique Peña Nieto para terminar con el histórico control sindical sobre el sistema educativo a través de un nuevo sistema de evaluación a profesores como método para ser contratados y mantener el empleo en las escuelas.

Pero las protestas no impidieron que el Congreso aprobara las reformas y el presidente las promulgara hace unos días. Ahora los maestros opositores buscan la derogación de las normas.

La abrogación de las normas, dijo Villalobos, “sigue siendo el eje por el que se mueve este movimiento”, aunque ya las autoridades federales han dicho que no habrá marcha atrás en la aplicación de la reforma.

“La reforma educativa en México es ya un hecho”, dijo la noche del viernes el secretario de Gobernación.

Los maestros usaron vallas metálicas para bloquear la entrada a la plaza del Zócalo capitalino y aseguraron que no se retirarían, lo que llevó a las autoridades a ponerles un plazo hasta las 4 de la tarde del viernes para retirarse o de lo contrario serían desalojados, lo cual finalmente ocurrió. La plaza y comenzó a ser resguardada por policías federales y militares en preparación a los festejos de la independencia que iniciarán el domingo.

México recuerda el 16 de septiembre el inicio en 1810 de la lucha de la independencia de España, consumada en 1821, aunque las celebraciones comienzan desde un día antes.

Los festejos incluyen verbenas populares en el Zócalo, donde por la noche del 15 de septiembre el presidente suele encabezar el llamado Grito de Independencia, que recuerda el llamado a la gente que el cura Miguel Hidalgo hizo en 1810. Al siguiente día se realiza un desfile militar.

El sábado continuaba la instalación de gradas y escenarios en el Zócalo para las celebraciones, con una fuerte presencia de policías y militares que instalaron vallas metálicas alrededor de la plaza.

Mariana Lagarde, de 32 años, era una de las pocas personas que por la mañana caminaba alrededor del Zócalo. Vino de paseo con su hijo desde el estado central de Querétaro y aunque cuestionó el retiro de los maestros con la operación policial, también consideró que ya se habían excedido.

“No fue del todo bien, pero todo tiene un límite”, dijo Lagarde, quien trabaja como asistente educativa en Querétaro. “Se supone que son un ejemplo para los niños”, añadió.