‘The Little Mermaid’ regresa más reluciente que nunca en Blu-ray

Su co-director desvela las razones de su éxito
‘The Little Mermaid’ regresa más reluciente que nunca en Blu-ray
'The Little Mermaid' llega ahora en Blu-ray remasterizada.
Foto: Walt Disney

Ya han pasado 24 años desde que The Little Mermaid llegara a las pantallas de cine de todo el mundo y resucitara al cine animado después de un par de décadas en estado comatoso.

Por aquel entonces, los estudios Disney no tenían a Pixar, y vivían de reposiciones de clásicos de la compañía y, de vez en cuando, estrenaban algún título que nunca logró ser un gran éxito.

Lo que son las cosas, hoy el cine animado es común en la cartelera, canibalizándose mutuamente con incontables producciones y no siempre de la mano de la empresa creada por Walt Disney.

A pesar de los cambios en el género (rara vez realizado en formato de dos dimensiones, sino ya casi siempre creado por computadora), The Little Mermaid sigue siendo un ejemplo de película inmortal, algo que resulta evidente en la edición presentada esta semana en Blu-ray, que ofrece una copia remasterizada en imagen y sonido.

The Little Mermaid nunca se ha visto así.

El co-director del filme, John Musker —quien supervisó la producción a cuatro manos junto a Ron Clemens (los dos también responsables The Princess and the Frog, Treasure Planet, Hercules, Aladdin y The Great Mouse Detective)— habló con La Opinión del proceso creativo que condujo a este clásico del cine y el por qué de su aún hoy memorable éxito.

¿Qué es lo que tiene ‘The Little Mermaid’ que sigue siendo inolvidable?

Es una historia atractiva con personajes maravillosos, que es algo tradicional en los clásicos de Disney. Lo que uno quiere es que la gente se olvide que es animación y miren las imágenes que no son reales, pero que terminan con identificarse con los personajes, a los que creen conocer y se preocupan por lo que sucede. La historia emocional es sobre el padre que trata de proteger a su hija y ésta que trata de ganar su independencia. Ése es el conflicto, la relación que nunca envejece. Y luego, la música que escribieron Alan Menken y Howard Ashman [Beauty and the Beast], que sigue igual que original hoy que hace 25 años, cuando trabajamos en el filme. Nunca pasará de moda… Fue [el letrista y co-compositor] Ashman [que falleció en 1991] quien tuvo la idea de hacer al cangrejo jamaicano, porque en un principio se llamaba Clarence y era británico… Según él se trataba de crear una historia ambientada en nuestro propio mundo, no en el de Hans Christian Anderson [autor del cuento original]. De ahí el uso de reggae y calipso en la música… Tuvo toda la razón del mundo y ésa es una razón por la que aún hoy seguimos hablando de la música.

El trabajo de Ashman y Menken siempre ha sido tan simple y emotivo.

Oh, sí. Ese fue siempre su talento. Cada canción ayuda a avanzar la historia, y tiene un anzuelo muy específico, que te caza de una manera propia. El resto es eliminado y se mantiene lo esencial: Howard siempre escribió así, encontrando una idea básica, y desarrollando unas letras muy poderosas. Alan era quien creaba las melodías que quedan grabadas en tu cabeza al salir del cine o acabar de ver la película en DVD u Blu-ray. Ese es el don que Alan sigue teniendo y el que siempre tuvo Howard.

La pregunta imposible: el momento de ‘The Little Mermaid’ que realmente adora.

[risas] Trabajé en ella durante tres años… Hay muchos… Especialmente los número musicales. John y yo nos dividimos el trabajo por secuencias, por ejemplo, yo dirigí Part of Your World y él dirigió Under the Sea. Pero yo hice Poor Unfortunate Souls, que fue dibujada por Roger Allers, que dirigió luego The Lion King, y Gary Trousdale, que dirigió más tarde Beauty and the Beast… Hicieron cosas maravillosas.

Hubo un tiempo en el que la película animada era el gran evento del año. Ahora cada verano se estrenan hasta demasiadas…

[risas] Sí, así es… Ahora hay muchos más lugares donde los animadores pueden practicar su arte. Es algo positivo. Me encanta ver películas animadas que están bien hechas, tanto sea aquí [en Disney] como en cualquier otro lugar. La competencia es buena. No es bueno ser los únicos, desde un punto de vista creativo. Cuando hicimos The Little Mermaid, An American Tail recién se estrenó y la usamos como referente para darnos cuenta que teníamos que hacer que el agua luciera bien espectacular y viva, porque en American Tail el agua estaba muy bien. Nos dieron más dinero para que así fuera. Así que, sí, la competencia siempre es buena.