Tom Hanks sigue sin miedo a los desafíos

Tom Hanks enfrentado a piratas, en 'Captain Phillips'

Tom Hanks sigue sin miedo a los desafíos
Tom Hanks y el director Paul Greengrass, el miércoles, en Londres.
Foto: AP

NUEVA YORK.— Tom Hanks, uno de los actores predilectos de Hollywood, asume a sus 57 años y con dos Oscar nuevos retos como Captain Phillips, en la que bajo la dirección casi documental de Paul Greengrass (The Bourne Ultimatum & Supremacy) trasmite el infierno y el instinto de supervivencia de un capitán secuestrado por piratas somalíes.

En el mar, Hanks había vivido un naufragio en Cast Away, a las órdenes de Robert Zemeckis, y desde entonces no había vuelto a ponerle los pelos de punta al Oscar. Han pasado trece años desde entonces pero el ganador de este premio —dos años consecutivos por Philadelphia y Forrest Gump— demuestra que todavía tiene ases con los que sorprender.

Captain Phillips está basada en un personaje real, el capitán de la marina mercante Richard Phillips, quien fue secuestrado por unos piratas somalíes en 2009 e inició un tenso proceso de negociación entre Estados Unidos y los secuestradores.

Hanks se enfrenta a este personaje desde el realismo, el nervio y los primeros planos que caracterizan el estilo de acción geopolítica en el que brilla Paul Greengrass, luciendo la extenuación física y a la vez el empuje de la supervivencia en un mismo gesto.

“Leí su biografía incluso antes de recibir el guión y hablé con él un par de veces. Le dije: ‘diré cosas que probablemente nunca dijiste y estaré en sitios que nunca habrás pisado, pero si lo hacemos bien seremos muy fieles a la naturaleza de lo que le pasó y como'”, reconoció Hanks en la presentación de la película en Manhattan.

El actor —que admitió esta semana tener diabetes tipo 2— tuvo que someterse a un duro rodaje en el que el 75 % de las escenas transcurren en alta mar y, algunas de ellas dentro de un claustrofóbico bote salvavidas. “Cuando ruedas en alta mar y la ola te deja caer más de tres metros de golpe, tu estómago casi te la vuelta al cuello y tienes problemas”, bromeó.

Pero no es el esfuerzo físico, sino la complejidad de contenido de la cinta la que convierte su papel en una tentación para alguien que en el último año también se atrevió con el teatro con Lucky Guy, por la que fue nominado al premio Tony.

Y es que las licencias cinematográficas están allí para que Greengrass, asentado en Hollywood gracias a las dos últimas partes de la saga de Jason Bourne, pueda desplegar los distintos planos de un filme que no renuncia a inyectar contenido a la acción y para convertir la nobleza inicial, el sufrimiento y el desplome del personaje en la verdadera tensión narrativa del filme.

Captain Phillips, con la interpretación de Hanks como eje, habla de los códigos de honor del protagonista, todo un héroe discreto, pero crece en tensión al transparentar la improvisación de esos secuestradores somalíes que acaban perdiendo el control de su búsqueda del dinero fácil, de la misma manera que muestra un despliegue militar estadounidense indudablemente eficiente pero moralmente dudoso.

Greengrass, una vez más, busca la inmersión del espectador, como lo consiguió con el domingo sangriento de Irlanda en Bloody Sunday, con la que ganó el Oso de Oro en Berlín, o el heroísmo y el pánico conviviendo en el único avión del 11-S que no alcanzó su objetivo United 93, por la que logró una nominación al Oscar.

“Me gusta ser muy fiel a la realidad, creo que es un instinto. En este caso concreto tienes unos hechos que ocupan cuatro días que tienen que comprimirse en dos horas de película. Ese fue nuestro reto. Cómo comprimir esos hechos siendo fieles a lo que pasó. Pero creo que los hechos fundamentales están allí”, concluyó.