Ahora Boston comete errores

Cardenales aprovecha las pifias de los Medias Rojas e iguala la Serie Mundial

Ahora Boston comete errores
Trevor Rosenthal (izq.) es felicitado por Yadier Molina después de sacar el out número 27 del partido de ayer en el Fenway Park.
Foto: EFE

BOSTON (AP).— La epidemia de errores que ha brotado en esta Serie Mundial también contagió a los Medias Rojas.

Fallos sucesivos de Jarrod Saltalamacchia y Craig Breslow permitieron a los Cardenales de San Luis voltear una desventaja en la séptima entrada para vencer ayer 4-2 a Boston e igualar a una victoria por bando el Clásico de Otoño.

Luego de que los dueños de casa se fueron al frente en la parte baja del sexto con un jonrón de dos carreras de David Ortiz ante el novato Michael Wacha, San Luis respondió con un racimo de tres anotaciones en la alta del séptimo.

Después de un out, los pájaros rojos llenaron las bases con un par de boletos y un sencillo. Matt Carpenter empató la pizarra con fly de sacrificio al jardín izquierdo.

La siguiente carrera entró cuando el receptor Saltalamacchia dejó pasar el tiro de Jonny Gomes y Breslow, quien había relevado al abridor John Lackey, lanzó demasiado alto a la tercera base en un intento de poner fuera a Jon Jay.

Acto seguido, Carlos Beltrán empalmó un sencillo remolcador hacia el sector derecho para el 4-2. Fue el segundo hit del partido para el jardinero puertorriqueño, quien la noche previa debió salir por una lesión en las costillas.

El bullpen de San Luis se encargó del resto, con Carlos Martínez y Trevor Rosenthal colgando tres ceros.

Todos los lanzadores de la noche fueron novatos, pues Wacha y Martínez tienen 22 años y Rosenthal 23.

Martínez cubrió seis tercios, mientras que Rosenthal enfrentó a tres bateadores en el noveno y a los tres los sacó por la vía del ponche.

Beltrán fue titular por los Cardenales, luego de que salió lesionado en el tercer inning la víspera al golpearse fuerte contra el muro del jardín derecho para robarle un grand slam al popular “Big Papi”.

Estuvo en duda hasta horas antes del juego, con su equipo esperando cómo evolucionaba con los tratamientos y una práctica de bateo.

“Me hubiesen tenido que matar para dejarme fuera de la alineación”, dijo Beltrán.