México olvida el ejercicio contra la obesidad

Las promesas de una vida más saludable no incluyen el ejercicio físico, ni crean espacios y hábitos para promoverlo en México
México olvida el ejercicio contra la obesidad
La mayoría de los mexicanos que hacen ejercicio tiene que pagar por tener acceso a centros deportivos.
Foto: Morguefile

MÉXICO.- Los senadores dieron el sí al impuesto del 8% a los alimentos que hagan engordar a los mexicanos por su exceso de calorías como refrescos, confitería, dulces, chocolates, gelatinas y cremas y casi inmediatamente el presidente Enrique Peña Nieto lanzó su estrategia contra la obesidad.

Las buenas intenciones son de aplauso si se toma en cuenta que en el país siete de cada 10 adultos tienen sobrepeso y uno de cada cinco muere por complicaciones de diabetes, pero ambos poderes olvidaron en las políticas incluir al ejercicio como parte del combate al mal.

Porque es un hecho que ni a niños, ni adolescentes y menos a los adultos les gusta hacer deporte. O no tienen la cultura, como hizo ver una reciente encuesta nacional en la cual los números hablan por sí solos: el 52% de la población en México huye de la actividad física y el resto acaso va una vez por semana en promedio nacional.

Pero el legislativo sólo se centró en gravar a los alimentos chatarra aún con las pataletas del sector industrial que amenazó con despidos y escenarios catastróficos, mientras el primer mandatario prometió promover una vida más saludable, atención médica oportuna y una regulación sanitaria y fiscal constante.

Sobre la falta de un proyecto deportivo nacional sólo se habla a final de cada Olimpiada. Después de Londres 2012, los críticos se vieron ante un país de 113 millones de habitantes, que es la octava economía mundial y ganó para su ego únicamente siete medallas, ninguna como parte de un esfuerzo público.

La mayoría de los mexicanos que hacen ejercicio tiene que pagar por tener acceso a centros deportivos en buenas condiciones porque el desarrollo mal planeado de las ciudades se comió los espacios públicos o la desviación de recursos margina a los pequeños poblados.

O simplemente se olvida que no solo de pan vive el hombre.