Saborean el triunfo

Fans angelinos celebran el triunfo entre platillos típicos mexicanos y cervezas

Saborean el triunfo
Adrián y su papá se pusieron la 'verde'.
Foto: La Opinión - Abraham Nudelstejer

Y se armó la fiesta.

Entre los sabrosos aromas de la típica cocina mexicana, el derrame de espumosas cervezas y el paso de bellas meseras, seguidores del Tri en Los Ángeles celebraron eufóricos el triunfo de su selección sobre Nueva Zelanda.

Seducidos por las imágenes de cuatro pantallas gigantes de televisión que transmitían el partido desde el Estadio Azteca, aficionados de todas edades hicieron del restaurante La Huasteca su punto de reunión.

El 5-1 que México le colgó ayer al representativo de Oceanía en el primer juego de repechaje rumbo al Mundial fue suficiente para que se desbordara la pasión.

“Ya era hora de que le echaran ganas”, dijo Adrian Martínez, quien llegó junto a su hijo de 2 años al restaurante ubicado en el centro comercial Plaza México de la ciudad de Lynwwod.

“Con esta selección sí vamos al Mundial, los otros no servían para nada”, comentó el hombre de 28 años, que al igual que su hijo llevaba puesta la casaca tricolor.

Aunque el resultado final fue contundente, el inicio del partido hizo que los fantasmas de las malas actuaciones de México en el Hexagonal asaltaran la mente de los aficionados.

Conforme transcurrían los minutos y el marcador se mantenía en blanco, la tensión crecía entre los comensales.

“¡Ay, Oribe… no puede ser!” , exclamó Roberto Cantera cuando vio que el delantero, siempre letal con sus cabezazos en el área, fallaba un testerazo a boca de jarro en el inicio del primer tiempo.

“Era más fácil meterla”, remató el aficionado, al tiempo que en una humeante tortilla de harina envolvía tres camarones con salsa de chipotle, arroz y frijoles refritos.

Mientras México paseaba el balón sin problemas y abusaba de la inocencia de su rival en turno, en la barra no dejaban de circular los clamatos preparados, las cervezas heladas y las populares micheladas.

Para acompañar las bebidas espirituosas, las meseras del lugar hacían correr en abundancia viandas deliciosas.

Frescos cocteles de camarones, tostadas de pollo salpicadas con pico de gallo, humeantes caldos de res, ceviche de pulpo rodeado de tiernas lonjas de filete de pescado bañadas en salsa roja, fueron algunos de los platillos que a la vista despertaban el apetito y acompañaban el festejo.

Disfrutar de buena comida, buena bebida y muchos goles al mediodía, y justo a la mitad de una semana laboral, es algo que para algunos de los presentes en el restaurante implicó tomar medidas extremas.

“No, ni me entrevistes, me reporté enfermo a mi trabajo y no quiero que mis jefes sepan que estoy aquí”, dijo un hombre que, junto a su esposa, se presentó en el lugar para ver el partido.

“Te dije que alguien nos iba a ver”, dijo la mujer para después soltarse a reír y recargarse en el hombro de su marido, que vestía la “negra” del Tri.

El aficionado que prefirió guardar su identidad no era el único que abandonó sus deberes para poder ver el juego de la selección.

“Yo tenía que entregar dos presupuestos, pero le hable a mis clientes y les dije que algo se me atravesó”, confesó José Soto, contratista de construcción con su propio negocio.

“Así es esto, cuando juega la selección, por más mal que ande, la queremos ver y apoyar, así somos los mexicanos, qué le vamos a hacer”, apuntó el hombre de 48 años.

Ya con el partido definido, Rafael Márquez marcó el quinto gol de México y eso abrió la compuerta para que la celebración tomara fuerza

“‘Piojo’, contigo sí vamos al Mundial”, gritó una mujer mientras en las pantallas aparecía el rostro radiante del técnico Miguel Herrera.

“¡Ahora sí se armó!”, exclamó al final otro aficionado.