Madres irán a México en busca de migrantes desaparecidos

Madres de inmigrantes centroamericanos desaparecidos saldrán el domingo desde Guatemala hacia México en busca de sus familiares
Madres irán a México en busca de migrantes desaparecidos
Tres mujeres sostienen retratos de sus hijos, migrantes desaparecidos, en vísperas de inciar la novena Caravana de Madres Centroamericanas Buscando a sus Migrantes Desaparecidos en la Ruta Migratoria, en Ciudad de Guatemala.
Foto: EFE

GUATEMALA.- Medio centenar de madres de migrantes desaparecidos de Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala se reunieron hoy en la capital guatemalteca para iniciar una travesía hacia México en donde buscan llamar la atención y hallar apoyo para encontrar a sus familiares.

Lesbia Ortiz, vicepresidenta de la Mesa Nacional para las Migraciones de Guatemala, explicó que la caravana saldrá el domingo y recorrerán más de 4 mil kilómetros (2,485 millas) por el territorio mexicano para exigir una respuesta a la desaparición de sus familiares.

“Atravesamos 4.000 kilómetros pidiendo justicia al Estado mexicano, estamos en la búsqueda de los familiares desaparecidos y queremos respuestas, los centroamericanos desaparecidos son trabajadores, no son asaltantes ni delincuentes, son personas que han salido con el sueño de tener un mejor nivel de vida para ellos y sus familiares”, dijo Ortiz en conferencia de presan al anunciar la caravana.

Entre los estados mexicanos que la caravana atravesará están Chiapas, Querétaro, Puebla, San Luis Potosí, Oaxaca, Veracruz y el Distrito Federal para concluir el día 18 de diciembre, viaje que harán por tierra. De regreso, atravesarán el Río Suchiate como creen que lo hicieron sus familiares.

Elisabel Hernández, coordinadora de la Mesa para la Migración, dijo que en está ocasión no visitarán los estados fronterizos con Estados Unidos porque las autoridades mexicanas no les garantizan la seguridad en esos lugares ante la presencia del crimen organizado.

Las lágrimas de las mujeres no cesan al contar sus historias. A pesar que han pasado varios años, siguen buscando a sus hijos a quienes muchas de ellas aún creen vivos. Los recuerdos y la tristeza persisten pero también las deudas, ya que muchas de ellas aún tiene que pagar por el viaje en el que perdieron a sus familiares.

María Santos López tiene 46 años y tres de no ver a su hijo Derbin Antonio Gómez López. Tenía 21 años cuando salió de su casa el 20 de marzo de 2010 en Chimaltenango, Guatemala, para irse a Estados Unidos a buscar un mejor futuro para él, su hija de 2 años y su esposa.

López recuerda que llegó a la estación de autobús a dejar a su hijo y el “coyote” le dijo que no se preocupara. Gómez se fue sin nada, ni siquiera un documento de identificación, sólo las fotos de su esposa e hija. A los nueve días de su partida el coyote llamó a López para decirle que los Zetas, el violento grupo de narcotraficantes que opera en México, los secuestró en San Fernando, estado de Tamaulipas. El traficante de personas le contó que secuestraron tres autobuses y en uno de ellos iba Derbin.

“Él decidió irse, ya había ido antes pero se regresó, sólo vino a casarse y se volvió a ir para que su hija tuviera un mejor futuro, no sabía que su esposa tenía un mes de embarazo cuando se fue, ahora sus dos hijas no saben de él”, dice López entre lágrimas.

López no ha parado de buscar a su hijo desde su secuestro, ha entregado fotografías, huellas dactilares, muestras de ADN para que se coteje con los cadáveres que aparecen de migrantes asesinados por los Zetas en México, sin aun obtener respuesta de las autoridades que tienen a su cargo el caso en Guatemala.

La mujer, un ama de casa, dice que el secuestro no fue el único motivo para estar triste: “Dos meses después del secuestro, me llamaron de un número privado, nos dijeron que tenían a mi hijo y que si lo queríamos volver a ver pagáramos 3,000 dólares, me pidieron hacer un depósito en (la tienda) Electra y lo hice, pero nunca supimos más, aún hoy seguimos pagando ese dinero, además de los 40,000 quetzales del viaje (5,000 dólares)”, recuerda López.

“Yo lo que quiero es saber que le pasó, que me entreguen aunque sea una prenda de su ropa para saber, quiero encontrarlo aunque esté vivo o muerto”, dijo López.

La nicaragüense María Jesús Silva busca a su hija Jaqueline María Girón Silva, desaparecida en un balneario del departamento de Chinandega, Nicaragua en 2004. Ella asegura que su hija fue víctima de trata de personas cuando solo tenía 11 años.

“A mi hija se la llevó un hombre, estaba en un balneario con mi otro hijo, no pudo hacer nada, vieron que una persona se ahogaba y la gente se ocupó en eso mientras el hombre se llevaba a mi hija”, recuerda Silva con lágrimas en los ojos.

Tras la desaparición de su hija pasó tres años buscándola en varios países centroamericanos; la gente le decía que la había visto con una mujer que fue condenada a 10 años de prisión, sin embargo ésta nunca dijo dónde estaba la niña.

“Trato de no pensar qué le hicieron, sólo pido que donde esté tenga algo de comer, tengo esperanza porque he visto caso que encuentran a la gente luego de 20 años de desaparecidos”, dijo Silva.

El dolor de Silva se duplicó cuando su sobrino Humberto Mayorga Silva, de 22 años, salió en 2007 a buscar a su prima y hasta hoy no han tenido noticias de él.