Cuentas ‘de infarto’

Cuentas  ‘de infarto’
Las estadías en el hospital, aunque sean por tratamientos leves, pueden costar un ojo de la cara.
Foto: AP

Si recientemente tú o una persona de tu familia cercana tuvo que ingresar en un hospital, no importa cuántos días o semanas, prepárate para recibir una cuenta de cobro astronómica por lo que te hicieron… y hasta por lo que no te hicieron. Mi consejo es que no la pagues sin estudiarla primero.

Como las cuentas de cobro de los hospitales suelen tener demasiados ceros a la derecha, ¡abre bien los ojos y no las aceptes pasivamente! Aquí tienes y algunas sugerencias para que tu bolsillo no se infarte:

Si tu ingreso en el hospital no es por una emergencia, habla con tu doctor y pídele un estimado de lo que te costará.

Revisa la póliza de tu seguro de salud (ya sea seguro por tu empleo, privado, Medicare o Medicaid) para saber qué te cubrirá. Busca las palabras exceptions and exclusions para tener claro que te tocará pagar.

Verifica que los profesionales que te atenderán (desde cirujanos hasta radiólogos y anestesistas) trabajen con tu plan de seguro médico.

Anota en un cuaderno los exámenes médicos y tratamientos que te hagan mientras estés ingresado, así como los medicamentos que te den. Así podrás comprobar que te están cobrando lo correcto. Si no estás en condiciones de llevar ese registro, pídele a un familiar o amigo que lo haga por ti.

Cuando tengas la cuenta en tu mano, compárala con el estimado que le pediste al médico, con los servicios que recibiste en el hospital y con lo que cubre tu seguro de salud. Si notas alguna incongruencia, llama al departamento de cobros del hospital y a tu seguro médico.

Y, por último, algo clave: si la cuenta incluye rubros como “miscellaneous fees” y “lab fees“, exige que te detallen cuáles fueron esos servicios. Esa es una trampa muy común — ¡no caigas en ella! Si la respuesta que te dan no te convence, escribe una carta al hospital o acude al defensor del paciente (patient ombudsman).