Año nuevo, vida nueva… y un buen presupuesto

Año nuevo, vida nueva… y un buen presupuesto
Trata de establecer un presupuesto desde el comienzo del nuevo año.
Foto: La Opinión - Archivo

Julie Stavwww.juliestav.com

¡Qué bueno comenzar el 2014 con la firme decisión de “año nuevo, vida nueva”! Pero para que ese sentimiento te dure los próximos 12 meses, es esencial que hagas un plan exitoso para eliminar los errores de dinero que pudieras haber cometido en el 2013 y lograr que los problemas financieros —tanto los tuyos en particular como los que se puedan presentar en la economía nacional— te afecten lo menos posible. Para eso, el primer paso es establecer un buen presupuesto para este próximo año.

El dinero tiene la facultad misteriosa de escabullírsenos entre los dedos, pero el presupuesto es el arma que te ayudará a controlarlo. Sólo necesitas un papel y lápiz, y la disciplina y minuciosidad de apuntarlo todo; no te pido grandes sacrificios de ahorro, sino tan sólo que calcules qué sucede con ese dinero que sale de tu billetera, tu banco o tu tarjeta con la misma rapidez con que entra. Si lo consigues —y tú sí puedes hacerlo— tendrás ganada parte de la batalla para que tus finanzas se resientan lo menos posible en el 2014.

Desde el inicio del año, debes plantearte un presupuesto objetivo que se ajuste a la realidad de tus necesidades y posibilidades, y que cumplas al pie de la letra. Anota y suma todos tus ingresos fijos mensuales, y compáralos con tus gastos fijos y variables—no dejes nada fuera, por insignificante que te parezca. Así podrás determinar si deberías recortar tus gastos, o si esencial que trates de conseguir un poco más de ingreso.

Trata de colocar un 10% de tus entradas mensuales en una cuenta de ahorro, y si estás reuniendo dinero para algo específico (como, por ejemplo, una fiesta de quince o una carrera universitaria), ese ahorro debe ser independiente.

Incluye en tu presupuesto lo más que puedas para reducir o liquidar las deudas de tus tarjetas, y otra cantidad para crear un fondo de emergencias. Verás cómo, a la larga, tu bolsillo te lo agradecerá.

Es esencial que definas tus prioridades. Como rara vez el dinero alcanza para todo lo que uno quisiera, cuando tengas claro qué es lo más importante para ti y para tu familia, será más fácil hacer recortes en el presupuesto. Analiza semanalmente cómo se cumple tu plan, y realiza ajustes sobre la marcha, apretándote el cinturón si es necesario.

Créeme: tomar el control de tus finanzas es el primer paso hacia tu liberación económica y hacia un presente y futuro mucho más confortables.

Controla tu economía

Mantener un control sobre las finanzas de tu casa no significa ahorrar a toda costa, sino mantener una vigilancia metódica sobre el equilibrio entre gastos e ingresos. El propósito de la administración de la economía doméstica es mirar hacia el futuro y usar provechosamente mucho dinero que podría malgastarse. El manejo ideal de las finanzas familiares es, sobre todo, cuestión de disciplina y organización.

Tu guía principal para esto debe ser un proyecto de tres puntos básicos para un presupuesto de 12 meses:

1. Todos los meses, compara los gastos reales con las cantidades que fueron proyectadas.

2. Nota las desviaciones entre lo proyectado y lo real.

3. Cambia tu patrón o programa de gastos.

Implementar un presupuesto requiere que todo el mundo en la casa coopere. Para lograrlo:

» Ponte objetivos realistas de corto y de largo alcance.

» Estima las sumas que tienes que separar con regularidad para lograr tus objetivo.

» Estima el ingreso del año entero, incluyendo TODO lo que consideres que te vaya a entrar de dinero. Divide el total en partes iguales correspondientes a períodos específicos de presupuesto (semanal, mensual o bimensual).

» Reparte igualmente los gastos fijos. Suma las facturas fijas y periódicas que esperas en todo el año y divide el total entre el número de períodos de presupuesto. El objetivo es eliminar la desviación de dinero en efectivo necesario y los apuros de último minuto para pagar deudas grandes.

» Estima los gastos flexibles (ropa, muebles, cuidados médicos, regalos, entretenimiento), incluyendo un fondo de emergencia. Reparte equitativamente el total a lo largo de los períodos de presupuesto.

» Estima el total de tus gastos de vida (desde la comida hasta las estampillas). Anota todos los gastos durante varias semanas.

» Prepara un presupuesto tentativo. Iguala los gastos reales (aproximadamente lo mismo para cada período de presupuesto) con el ingreso.

» Considera un exceso o sobrante de los ingresos sobre gastos como un ahorro dedicado a satisfacer metas futuras. Si el exceso es mínimo, o si se trata, por el contrario, de un déficit, recorta los gastos y trata de buscar un ingreso extra (tal vez con trabajo adicional).

» Una vez que hayas establecido un sistema de contaduría de gastos, manténlo flexible para poder acomodar cambios en situación financiera, tamaño de la familia, actitudes o intereses.