Nueces en el embarazo

Nueces en el embarazo

Un estudio nuevo publicado en JAMA Pediatrics sugiere que las mujeres, que comen nueces y frutos secos durante el embarazo, tienen menores probabilidades de tener hijos con alergias a las nueces, los maníes o cacahuates y frutos secos en el futuro.

El Dr. Michael Young, profesor clínico asociado de pediatría en la Harvard Medical School, y sus colegas evaluaron los datos de más de 8,200 niños de madres que participaron en un Estudio de Salud de Enfermeras, en el que las mujeres embarazadas reportaron que comían antes, durante y después del embarazo.

De los 8,200 niños participantes, 300 desarrollaron alergias alimenticias. De esos, 140 resultaron alérgicos a los maníes (cacahuates).

Según los datos, las madres que comieron la mayor cantidad de nueces, maníes y piñones (cinco o más veces a la semana) tuvieron los niveles de riesgo más bajos de que sus hijos desarrollaran alergias alimenticias.

Por eso, si no eres alérgica, considera incluir más nueces, maníes y piñones en tu dieta durante el embarazo como parte de una dieta balanceada.

Dormir como un bebé es una expresión de un sueño profundo y reparador. Ahora también podría significar un mejor desarrollo cerebral.

Gracias a un estudio de tamaño reducido realizado en la Universidad de Colorado, se sabe que mientras los niños pequeños duermen, las conexiones entre el lado derecho e izquierdo del cerebro se fortalecen.

La potencia de las conexiones aumenta hasta en un 20% al dormir una noche, informa el estudio, publicado en la edición en línea de la revista Brain Science.

Según la doctora Salome Kurth, existe una relación íntima entre la maduración cerebral y dormir, pero hasta hora se desconoce cómo el sueño conduce a cambios en la estructura del cerebro.

Lo que sí se sabe es que un sueño inadecuado en la niñez podría conducir a trastornos del desarrollo y del estado de ánimo, mientras que dormir bien mejora las habilidades en áreas del lenguaje, la atención y el control de los impulsos.

Por muchas razones, dormir suficiente y bien es bueno siempre, especialmente, en la niñez.