El lobo que cuida las ovejas

La credibilidad de la autoridad electoral, la idea que será justa, imparcial y ética ante los comicios es una garantía que la democracia represente la voz de los votantes. Esto es importante excepto en el condado de Orange.

Allí la Junta de Supervisores no tiene ningún inconveniente en que Mark Denny, quien ahora es responsable del Registro de Votantes de Orange, haya sido convicto en el pasado precisamente de fraude electoral. Esto sí es, realmente, colocar a un lobo a cargo de vigilar el gallinero.

Denny, quien trabajaba en 1996 para el ex presidente de la Asamblea estatal Curt Pringle, fue hallado culpable ese año, junto a otros operadores políticos republicanos, de querer engañar a los votantes promoviendo falsamente a un candidato demócrata con el propósito de ayudar a la elección del candidato republicano.

Este delito no entra en la categoría de los más graves, pero definitivamente debería ser descalificado para estar a cargo de vigilar que las elecciones sean limpias. Con seguridad hay personas con mejores antecedentes que Denny para ocupar el cargo. Pero el gobierno del Condado de Orange es un mundo aparte. Es un universo con una reputación —ganada durante décadas de impropiedades — de una corrupción comparable solo con las peores épocas de Nueva York y Chicago, según el reporte del Gran Jurado del condado de Orange del año pasado.

La recomendación del Gran Jurado de crear una Comisión de Ética fue ignorada olímpicamente por los supervisores en un acto de impunidad y arrogancia.

Esta bien que se quiera rehabilitar a Denny dentro de las filas partidarias y en el Gobierno, por eso hoy tiene un puesto importante — lo vergonzoso es que a sus labores se le haya agregado el de supervisar elecciones.

Esta es una burla de las autoridades a los votantes, es un menosprecio al proceso electoral y otro ejemplo de que el gobierno de Orange está más comprometido con la larga tradición de tramoya política que desprecia toda apariencia de impropiedad con la transparencia. La democracia en Orange hoy vive con los antecedentes de Denny a la sombra del fraude electoral.