La represión chavista
Venezuela
Unos días después del inicio de las protestas en Venezuela la situación está muy lejos de resolverse. Las fuerzas vivas venezolanas lideradas por los estudiantes universitarios no van a ceder en su intención de obligar a Nicolás Maduro a tomar correctivos en la dirección del país, o en enviarlo a su casa.
La respuesta de Maduro ha sido la esperada, desempolvar la vieja retórica contra el imperio y las fuerzas desestabilizadoras de la derecha facista, y darles carta blanca a los “Colectivos chavistas” para que repriman al pueblo a punta de bala, y a la policía y el Ejército para que golpeen y torturen a todo aquel que caiga en sus manos.
El régimen niega la violenta represión, pero las redes sociales siguen siendo el medio por el que se filtra al mundo los videos que muestra como al menos dos estudiantes han sido asesinados por la espalda cuando huían de los paramilitares chavistas.
Los líderes latinoamericanos que caminan junto a Maduro como Rafaél Correa, Evo Morales, Daniel Ortega y Cristina Kirchner han condenado a los “golpistas” de la oposición, risible si no fuera tan supremamente grave. El resto guarda un silencio cómplice, con excepción de la presidenta chilena Michelle Bachelet que ha sido la única en condenar el terrorismo de Estado del régimen de Maduro. La reacción de la OEA, para que perder unas líneas en este ente sin alma ni liderazgo.
El líder opositor Leopoldo López se entregó a las autoridades para ser juzgado por la variopinta lista se crímenes que le endilgan, y Maduro, con la intención de quitarle el protagonismo a su rival político, afirma que el motivo de la detención de López fue para protegerlo de una intentona de asesinato de la mafia venezolana radicada en Miami.
¿Qué nobleza de alma de don Nicolás, verdad?
Pero a verbo seguido el mandatario declara que López tendrá que responder por sus crímenes y pasarse una buena década en la cárcel. Mientras tanto siguen muriendo estudiantes y la lista de jóvenes encarcelados y algunos de los cuales no se sabe nada, va creciendo.
El desenlace de esta tragedia que viven los venezolanos es imposible de predecir. ¿Cuántos muertos habrá que contar antes de que haya un diálogo resolutorio o un cambio de timón?
Sólo Dios lo sabe. Pero sea que prevalezca el diálogo o que se desenquiste del poder a un régimen nefasto como el de Maduro, los problemas de Venezuela no van a desaparecer de la noche a la mañana. Me refiero específicamente a esos problemás profundos que son los que han provocado este levantamiento popular, que Maduro pretende disimular con el tarareado y gastado cuento de los imperialistas y los facistas.
Al momento solo queda pedir por el bienestar de la juventud venezolana expuesta a la mano criminal de los colectivos chavistas.