Su tesón convirtió una idea pequeña en un gran negocio

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Su tesón convirtió una idea pequeña en un gran negocio
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Foto: authors

Llegó a Nueva York a los 13 años procedente de Cuenca, Ecuador. Apasionada por los números desde pequeña, estudió contabilidad. La crisis económica hizo que la última empresa en la que trabajó colapsara. Ese fue el principio de su idea de hacer los impuestos por su cuenta y montó GGI Brokerage.

Superado el obstáculo del idioma y la adaptación a la ciudad a la que llegó a los 13 años para reunirse con su padre, Viviana Campos ha decidido aprovechar las oportunidades que ofrece Nueva York para crecer personalmente y ayudar a la gente haciendo números.

Hace dos años decidió montar su propio negocio de impuestos que la tiene “muy contenta. Empezó como algo pequeñito y fue creciendo”, resalta.

El interés de Campos por la contabilidad comenzó cuando revisaba facturas desde los seis años en las empresas de sus padres en Cuenca, Ecuador, donde nació y pasó su infancia. Su madre, recuerda, “tenía un boutique con mi nombre”, pero ella no se sintió atraída por la atención al público. De jovencita trabajó en un banco y “ahí entendí que el servicio al cliente no era lo mío”, dice contundente.

Tras graduarse en contabilidad, empezó a trabajar para varias empresas haciendo impuestos. Cuando la última quebró, empezó a pensar que no quería vivir más eso e ideó trabajar por su cuenta.

“Tenía experiencia, pero me daba mucho miedo. Al final di el paso”, relata, lamentando no haber tenido el plan un poco más trazado. Aunque quien sabe, de momento le va bien.

De un cliente inicial ha pasado a casi 40 compañías, tiene seis empleados trabajando con ella —ayuda a su comunidad contratando trabajadores locales— y ha abierto una oficina en Sunnyside Queens.

“Quiero desarrollarlo un poco más por mi y por las personas que están conmigo”, resalta Campos, que ya piensa en hacer un grupo de gerencia que asuma los roles que hoy solo hace ella.

La joven empresaria afirma que hoy su trabajo es su pasión porque “empezó de a poquito, ha ido creciendo y me va a ayudar en mi futuro”. Y en ese futuro, claro, está su hija de nueve años. Ya no se ve regresando a Ecuador para comenzar nuevamente de cero, sino dando forma a sus aspiraciones.