Jeb Bush bajo fuego

Política

¿Otro Bush?, ¿En serio? ¡No señor, no si nosotros lo podemos impedir! Pero no, no amables lectores, no es mi grito de guerra. Es el llanto lastímero de la mitad más uno de los republicanos. Así está de sana esta gente, parece que les acomoda mejor elegir a otro demócrata y no a este hombre que muestra visos inaceptables de sanidad mental.

Y es que Jeb, el “Príncipe” de la dinastía Bush, el “elegido”, el llamado a seguir los pasos de su padre George W. H. Bush, antes de que el novelero de George Jr. se le atravesara en el camino, se atrevió a decir lo siguiente:

“Como yo lo veo, si alguien viene a nuestro país (ilegalmente) porque no puede hacerlo legalmente, es por su familia, el padre que ama a sus hijos está preocupado porque sus hijos no tienen comida en la mesa. Y cruzan la frontera porque no tienen otros medios para trabajar y proveer para su familia. Es cierto, ellos violan la ley, pero eso no es un delito mayor, es un acto de amor”.

¿Está loco este hombre?

¡La ley es la ley, y esta gente que cruza la frontera sin permiso son criminales, punto!

No señores, tranquilos, está tampoco es mi opinión. Esta es la forma en la que han reaccionado los Limbaugh y compañía. Y hasta el bipolar Presidente de la Cámara Baja, John Boehner, nos ha dicho: “Esta gente ha violado la ley y tarde o temprano tendrán que enfrentarse a la justicia”.

Volviendo a lo que dijo Jeb, el hombre señala una gran verdad, cruzar la frontera sin la debida inspección (así está tipificada la falta) no es un delito mayor, es en realidad un delito menor. Quedarse en el país con una visa vencida es una infracción administrativa.

Aquello de si es un acto de amor o no, ya es más subjetivo. A mi no me queda duda de que es así, pero no deja de ser subjetivo. Y es además un drama humano que Jeb Bush entiende y valora con compasión.

¿Pero que es la compasión ante la rigurosidad legal farisaico de los republicanos?

No importa si se destruyen familias, si se erosionan comunidades o si se violan los derechos de los ciudadanos atrapados en este drama, la ley es la ley y punto.

El tema se complica, el liderazgo republicano ha logrado confundirnos al extremo en el tema migratorio. Hoy por hoy nadie sabe cual es su plan, si es que tienen alguno. O quizás el plan es ese, mantenernos lo suficientemente confundidos mientras le echan la culpa al “Presidente imperial” como lo llaman.

Al final se verá si el “Imperial” usa “la pluma y el teléfono” que nos dijo en enero que tenía, para tomar decisiones difíciles. Es una decisión difícil.

¿La tomará o se embarcará también en el vehículo republicano de la confusión y de una inacción vergonzosa y avergonzante?

Por lo pronto el pobre Jeb tiene lluvia espesa para largo rato, por desubicado… Otra vez, no lo digo yo, sino los que ya sabemos.