El beisbol pesa menos

El legendario Tony Gwynn pierde la batalla contra el cáncer a los 54 años de edad
El beisbol pesa menos
Tony Gwynn responde a una ovación en uno de sus muchos homenajes en el Petco Park de San Diego. [GETTY IMAGES]

SAN DIEGO

El beisbol de las Grandes Ligas y del mundo se vistió de luto con el fallecimiento, a los 54 años, de Tony Gwynn, el legendario miembro del Salón de la Fama.

Catalogado como uno de los bateadores más estudiosos y finos, Gwynn ganó ocho cetros de bateo en la Liga Nacional y logró 3,141 imparables en sus 20 años de carrera, todos con los Padres de San Diego.

Gwynn, estelar durante la mayor parte de su carrera de 20 temporadas en Grandes Ligas, falleció por causa del cáncer, enfermedad contra la que luchó durante varios años después de haber sido sometido a dos operaciones, entre el 2010 y 2012, para tratar de eliminar el tumor maligno que tenía en su mejilla derecha.

La segunda operación, para remover un nervio facial, presentó complicaciones debido a que éste se encontraba entrelazado con un tumor alojado dentro de la mejilla y le hicieron un injerto.

Gwynn, que fue uno de los deportistas más queridos en San Diego tanto dentro como fuera del terreno, llegó a decir que creía que mascar tabaco le había ocasionado el cáncer.

Su sobrenombre era “Señor Padre”, debido a que jugó los 20 para esta franquicia e ingresó al Salón de la Fama en 2007, además de ser modelo como persona.

“Estaba en una dura batalla y lo que puedo decir es que definitivamente se encuentra en un lugar mejor”, dijo su agente, John Boggs.

“Sufrió mucho. Luchó. Probablemente es como mejor puedo describir la forma en que batalló contra su enfermedad y fue valiente hasta el final”, agregó Boggs.

Desde marzo dejó su puesto en su alma máter, la universidad San Diego State, para ser atendido por los doctores. Su representante, John Boggs, informó que Gwynn murió ayer en el suburbio Poway.

De manera inusual en el deporte profesional, Gwynn pasó los 20 años de su carrera profesional con los Padres, a los que eligió sobre otros equipos que podían pagarle más.

Su excelente coordinación entre vista y manos los llevaron a ser uno de los mejores bateadores de contacto en las mayores después de conectar 3.141 imparables, su promedio de bateo de por vida fue de .338 y ganó ocho títulos de bateo en el Viejo Circuito.

Se destacó por conectar sencillos a la banda contraria, a través del hueco entre la tercera base y el paracorto, que se convirtió en su gran especialidad. Su sello de siempre.

Gwynn jugó en las dos series de campeonato como profesional con los Padres y en 15 ocasiones fue convocado al Juego de Estrellas.

En el primer juego de la Serie Mundial de 1998 conectó un jonrón contra el lanzador de los Yanquis, David Wells y en el Juego de Estrellas de 1994 anotó la carrera del triunfo.

Cuando la huelga de jugadores obligó a suspender la campaña de 1994 tenía un promedio de bateo de .404, lo que le impidió convertirse en el primer jugador en batear para promedio de .400 desde que el gran Ted Williams lo hiciera en la temporada 1941.

Gwynn se retiró después de la temporada de 2001 y junto Cal Ripken Jr., que jugó también toda su carrera con los Orioles de Baltimore, ingresaron al Salón de la Fama, en 2007, después de recibir el 97,6 por ciento de los votos elegibles.

Tanto Gwynn como Ripken jugaron beisbol invernal en los inicios de su carrera en la Liga de Beisbol Profesional de Puerto Rico. El primero lo hizo para los desaparecidos Vaqueros de Bayamón y el segundo para los Criollos de Caguas.

Gwynn también ganó en el 1999 el premio Roberto Clemente que entregan anualmente las Grandes Ligas al pelotero que mejor labor comunitaria y humanitaria realiza durante un año.

Además, como deportista, se destacó en el baloncesto y beisbol mientras estudiaba en la universidad San Diego State a fines de la década de 1970, y todavía posee las marcas en asistencias por juego, temporada y carrera con los Aztecas.

Gwynn siempre quiso jugar en la NBA, pero en su último año en la universidad se percató de que el beisbol le garantizaba la entrada al deporte profesional.

“No tenía idea de que todo lo relacionado con mi carrera estaba por suceder”, comentó Gwynn poco después de ingresar al Salón de la Fama junto con Ripken Jr. “Seguro, no lo veía. Sólo sé que el buen Señor me bendijo con capacidades, con buena vista y un buen par de manos, yo trabajé con lo demás.”

Los Padres fueron los que se fijaron en él y lo seleccionaron en la tercera ronda del sorteo universitario, en 1981, y debutó en las mayores el 19 de julio de 1982.

Gwynn logró dos imparables contra los Filis de Filadelfia. Tras conseguir los dos hits, otro bateador legendario, Pete Rose, líder de todos los tiempos de hits, le bromeó con la frase de si intentaba superarlo en sólo una noche

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