Editorial: Es hora de mostrar acción

Los hechos deben seguir las palabras alicientes del presidente Obama

Finalmente el presidente Barack Obama reconoció públicamente que con esta Cámara de Representantes, el único camino al cambio necesario en la ley de inmigración es la acción ejecutiva. Es de esperar que ahora sí las acciones se vean después de las palabras.

El anunció del lunes está acompañado de una carta al Congreso solicitando la autoridad y los fondos necesarios para hacer frente a la crisis humanitaria en la frontera sur con el arribo de decenas de miles de menores de edad. Esta es una combinación de fondos necesarios para reforzar la frontera, para deportar y autoridad para que el secretario de Seguridad Interna actúe a su discreción en esta crisis.

En este contexto, y en el de reconocer que se terminó la espera por una reforma migratoria en la Cámara Baja, se inserta el anuncio de que se terminó la paciencia presidencial, de que es la hora de una acción ejecutiva. Esta no es la primera vez que Obama ordena a integrantes de su gabinete revisar sus opciones ejecutivas en inmigración.

Es necesario que el presidente actúe para detener la presión que hoy existe sobre millones familias inmigrantes.

Es inevitable que una acción ejecutiva enardecerá las críticas republicanas hacia la Casa Blanca sobre lo que llaman una “presidencia imperial”. Este es un círculo vicioso que comienza con un Congreso obstruccionista, mucho mas ahora en un año electoral, algo que obliga al presidente a actuar por sí mismo con acciones ejecutivas, lo que lleva a su vez a la acusación de que elude al Congreso.

Lo importante es que realmente haya medidas ejecutivas concretas que detengan, al menos, algunas de las categorías de deportación.

Obama dio el primer paso preparando al público de que habrá medidas que será necesario tomar ante la claudicación de la Cámara de Representantes de cumplir con su labor de negociar y legislar. Esperamos y confiamos que estas no sean advertencias vacías, porque la Casa Blanca, mejor que nadie, sabe que hace mucho tiempo que se juega en Washington con las esperanzas de millones de inmigrantes.