Dos décadas en Dalton

La inmigración interna y externa de los mexicanos cambió el pequeño poblado de Georgia

Migración

Dice Volver, el famoso tango popularizado por Carlos Gardel, “que 20 años no es nada”. Pero el común de los mortales sabe que 20 años son muchos y muy largos en la vida de una persona y que son pocas las oportunidades de permanecer con algo o alguien por dos décadas.

Estas reflexiones vienen al caso porque me encuentro redactando (junto con mi colega de Víctor Zúñiga de la Universidad de Monterrey) los capítulos de un nuevo libro sobre la migración mexicana a Georgia. Cuando comenzamos este proyecto, a mediados de los 90, los migrantes mexicanos se encontraban en pleno proceso de dispersión y asentamiento en lo que entonces se nos ocurrió llamar “nuevos destinos”. Es decir, lugares pocos habituales para la formación y desarrollo de comunidades mexicanas.

Mi coautor y yo hemos tenido la fortuna de investigar, por casi 20 años, los procesos de integración de los migrantes mexicanos en un destino en particular, la pequeña ciudad de Dalton, conocida en el mundo industrial por ser “la capital mundial de las alfombras”. Así es, Dalton y su región en el noroeste de Georgia concentran entre el 80% y el 90%de la producción de alfombras y tapetes hechos en Estados Unidos. Esa boyante industria atrajo a miles de mexicanos y otros latinos en la última década del siglo pasado y la primera del presente.

Los primeros migrantes mexicanos llegaron a principios de los años 70 para construir una presa y laborar en una pollera. Ese pequeño grupo de pioneros pronto se dio cuenta de que el trabajo en la industria de la alfombra pagaba más y que las condiciones laborales eran mejores y dieron el salto a la llamada “carpeta”. Por más de una década la comunidad mexicana creció sólo de manera gradual.

Pero las cosas cambiaron en 1990. Ese año inició un proceso de crecimiento acelerado de la población mexicana en ese lugar. De ser apenas el 3.2% de los habitantes del condado en 1990, los migrantes mexicanos y otros latinos pasaron a ser una tercera parte de la población local en el año 2010.

Este patrón de crecimiento sorprendió a propios y extraños por su carácter acelerado y masivo, pero también por su composición. Los migrantes mexicanos que fueron llegando a Dalton en las décadas de 1990 y 2000 no eran hombres solos, sino familias enteras. Primero llegaba el esposo para acomodarse y encontrar trabajo y luego la mujer y los hijos. Otro dato interesante es que esos migrantes provenían de los destinos históricos de la diáspora mexicana, así como de comunidades en el propio paísde origen. A Dalton llegó gente de Los Ángeles, Chicago y Houston, de los campos agrícolas de Oxnard, California e Immokalee, Florida, y de municipios como Salvatierra, Guanajuato, y Tlalchapa, Guerrero.

La crisis económica y la política de deportaciones golpearon severamente a la una vez vibrante comunidad mexicana de Dalton, Georgia. Pero aun así, no hay duda que 20 años más tarde, esta pequeña ciudad cambió dramáticamente gracias a la migración.