Ganan los aprendices de inglés

California tiene el deber de ayudar a todos los alumnos aprendices de inglés, porque es parte de su obligación de garantizar que todos los estudiantes tengan la misma oportunidad de recibir una educación.

Esta fue la declaración del juez James Chalafant del tribunal del Condado de Los Ángeles, respaldando la demanda de la Unión Americana de Derechos Civiles (ACLU) contra las autoridades estatales educativas. La acción judicial del ACLU comenzó el año pasado a raíz del resultado de un sondeo escolar estatal 2010-11 en donde se vio que varios distritos escolares no atendieron las necesidades de más de 20 mil aprendices de inglés.

Es aparente que las autoridades estatales restaron importancia a este resultado, recordando que no todos los distritos respondieron a todas las preguntas —como si eso no fuera mas motivo de preocupación que de tranquilidad— y que California está cumpliendo con la enseñanza de 1.4 millones de estudiantes aprendices de inglés que asisten a las escuelas públicas.

Menos de 2% no significa mucho estadísticamente, a menos que su hijo esté entre estos alumnos que no reciben una educación pareja que, además, está financiada por el gobierno federal. Washington da fondos especiales para los aprendices de inglés a través del Título III.

El que haya distritos escolares que reciben dinero para la enseñanza de inglés y dejen a decenas de miles de estudiantes afuera de ella debería haber generado una preocupación y un camino de acción por parte de las autoridades escolares, pero no fue así.

El ACLU debió presentar una demanda, a la que se le unió el Departamento de Justicia, para exigir al menos la atención de las autoridades, lo que se logró gracias a la actuación del juez Chalfant. Ahora es el Departamento de Educación de California, la Junta Estatal de Educación y el Superintendente Estatal de Educación los que deben asegurarse que todos los distritos escolares cumplan con la ley y con su deber.