La tercera crisis de las autodefensas en México

Ahora cientos de ellos tras las rejas, incluyendo a Mireles, luchan por su libertad
La tercera crisis de las autodefensas en México
Las autodefensas se enfrentaron a las mafias.
Foto: Archivo

México — Desde una cama de hospital, donde se recupera de una crisis generada por la diabetes, el fundador de las autodefensas de Michoacán, José Manuel Mireles, dirige una tercera batalla después de conformar la primera resistencia civil contra la mafia de los Caballeros Templarios y ser encarcelado bajo acusaciones de portación ilegal de armas y droga: la lucha por su libertad.

La familia de Mireles y su abogada, Tania Díaz, aseguran que en la prisión de alta seguridad en Sonora, donde se encuentra el activista desde el pasado 29 de junio, no recibe la alimentación adecuada para un diabético y eso le disparó la glucosa hace una semana.

Con la salud resquebrajada espera las movilizaciones que el próximo 31 de agosto en cuatro de las principales ciudades del país: el Distrito Federal, Monterrey, Guadalajara y Puebla, han sido convocadas en su nombre, aunque no es el único detenido después de encabezar movimientos civiles armados contra el crimen.

Según recuento de Organizaciones no Gubernamentales, actualmente existen 328 miembros de los autodefensas de Michoacán encarceladas y 13 policías comunitarios de Guerrero (entre ellas, la mexicoamericana Nestora Salgado) que se han declarado “presos políticos”.

En el caso de Mireles, la abogada Vázquez sostiene que las imputaciones contra Mireles por llevar consigo marihuana y cocaína se contradicen en el documento del peritaje porque la responsable de éste no explica la procedencia de la droga. “No se puede mantener a nadie en prisión sin cuerpo del delito”, argumenta.

El gobierno mexicano toleró el uso de las armas de las autodefensas hasta que tomó el control de las regiones en conflicto otrora abandonadas a su suerte. A finales de junio, el comisionado para Michoacán declaró -tras el envío de militares y policías federales- que “nada justificaba” por esas fechas la presencia de autodefensas.