Knicks vs. Nets, rivalidad que gana terreno

Dentro y fuera de la cancha, estos dos equipos marcan su terreno a pesar de ser vecinos en la misma ciudad
Knicks vs. Nets, rivalidad que gana terreno
Foto: Getty Images / archivo

Es evidente que cuando los Nets aterrizaron en Brooklyn le inyectaron a toda la ciudad un ambiente de baloncesto que los Knicks no le alcanzaban a dar y además crearon una rivalidad que le hacía falta a su escena deportiva.

En un escenario en el que hay dos equipos para cada deporte profesional, este antagonismo se puede disfrutar en diferentes momentos de la temporada gracias al calendario de la NBA.

Y cada que Nets y Knicks se ven las caras, se cruzan las tramas que ya han tenido como personajes a Carmelo Anthony, Amaré Stoudemire, Jason Kidd de ambos lados, Paul Pierce, Kevin Garnett, y hasta al argentino Pablo Prigioni se desarrollan en cada equipo chocan y generan expectativas de lo que va a ocurrir sobre el entablado.

En esta ocasión, además de presentar caras diferentes como los entrenadores Derek Fisher con Knicks y Lionell Hollins con Nets, el partido de esta noche se ha puesto calientito gracias a las declaraciones del dueño de los Nets, el magnate ruso Mikhail Prokhorov, acerca de Phil Jackson, el legendario exentrenador que está en su primer año como presidente de Knicks.

“Creo que Phil es excelente”, declaró Prokhorov a NBC. “Pero no le tengo miedo a la competencia porque me gusta competir. Tengo un muy buen, buen equipo”.

Además de sus declaraciones, el millonario ruso ha logrado que Brooklyn se marque su terreno. Antes de su debut en Brooklyn, mandó poner un espectacular con él al frente del equipo y la leyenda “Plano para construir el éxito”.

Crear un némesis para los Knicks le ha generado muchos dividendos para la NBA. Antes, cuand jugaban en Nueva Jersey, los Nets no pintaban en el panorama de la liga.

Ahora son una franquicia que se acerca a la de los muchachos del Garden.

La liga reportó que los Knicks eran el número dos entre los primeros 10 equipos que más mercancía vendieron durante la temporada 2011-12, una antes de que Prokhorov arrancara a los Nets de Nueva Jersey, donde habían jugado los últimos 35 años.

Al año siguiente, los Knicks escalaron para ser el primer lugar en la lista mientras que los Nets se aparecieron en la cuarta posición, nada mal para unirse a un club en el que ni siquiera figuraban un año antes.

Ya es muy común ver en el metro de Nueva York, lugar donde se pueden estudiar muchas teorías sociales, a la gente usando gorras, sudaderas, camisas, y demás parafernalia con el blanco y negro de los Nets.

Después de 40 años de las promesas de campeonato que se levantaron en el Garden gracias a las noches de estrellas como Patrick Ewing, Allan Houston, Larry Johnson, Bill Cartwright, Bernard King y muchos más, los Nets reaparecieron en el mapa de la NBA para crear una rivalidad que cobra sabor conforme se va añejando.

Eligieron bien en venirse a Brooklyn, ejemplo de la gentrificación que vive toda la ciudad. Desde su orilla del East River, los Nets, equipo hipster por su propia naturaleza, llegó para desafiar a los arraigados Knickerbockers.

Estos chicos de los suburbios levantaron su impresionante estadio justo al otro lado del Puente de Brooklyn y con ellos trajeron, o al menos hicieron salir a la superficie, a muchos fanáticos cuyos colores favoritos son el blanco y el negro que ostentan en su uniforme en claro contraste con el azul y anaranjado de los Knicks.

Claro que entre los religionarios del equipo del Barclays Center habrá uno que otro que se cansó de las frustraciones y la mala suerte de los Knickerbockers, pero, ¿quién en realidad se cansa del equipo con el que ha pasado por tantas tormentas?

Ahí tienen a Spike Lee, el afamado cineasta y frecuente figura de los asientos de primera fila en partidos de los Knicks. A pesar de que el equipo ha encantado a mucha gente de su amado Brooklyn, el director de películas como Do The Right Thing o Malcolm X sigue fiel a sus colores, que porta siempre de pies a la cabeza.