Editorial: Hay motivos para agradecer

Millones de personas comparten hoy la mesa con una nueva tranquilidad

ENGLISH VERSION

El Día de Acción de Gracias en Estados Unidos es una celebración significativa que toca la raíz inmigrante de esta nación. Este año la conmemoración tiene un sabor especial para millones de familias.

La tradición estadounidense dice que en 1621, 50 colonos ingleses y 90 indígenas compartieron una comida en la fecha dedicada a agradecer por la cosechas. En algunas versiones del relato se menciona que el año había sido duro, que más de la mitad de los colonos que llegaron a esta tierra habían muerto y que los indígenas fueron los que ayudaron a los inmigrantes ingleses.

Sea como sea, lo innegable que esta fecha celebra la comunión entre el nativo y el inmigrante. Es un recuerdo que todos los estadounidenses —excepto los nativo americanos— tienen un origen inmigrante. Que este país comenzó a ser construido por el sueño de progreso, y la tenacidad para lograrlo, del inmigrante.

Lo fue en el pasado, y los sigue siendo ahora de diversas maneras. El inmigrante indocumentado por ejemplo realiza los trabajos necesarios que otros no quieren hacer. Pagan impuestos que nunca lo beneficiarán, hace aportaciones sociales que ayudarán a otros, pero no a él. Cada día muestran una ética laboral que los recompensa con más labor.

Millones de estas personas compartirán hoy la mesa familiar con una tranquilidad desconocida, de que el año que no viene no habrá una silla vacía debido a una deportación. Ese es un gigantesco motivo para sentirse agradecido por el cambio en la aplicación de las normas migratorias anunciado por el presidente Barack Obama.

Que el ser agradecido no impida recordar que todavía hay millones de personas que siguen con la amenaza de la deportación, por el solo hecho de no tener hijos ciudadanos y residentes legales.

Ojalá que el recuerdo de esta fecha ablande los corazones, la memoria y el sentido común en el Congreso. Que la bancada mayoritaria reemplace por un momento el odio por la introspección sobre el origen, la naturaleza de nuestro país y el aporte de su ancestros inmigrantes que no eran muy distintos a los de hoy, aunque no lo quieran ver así.