Invierte en ti al comprar en pequeños negocios

Concejal de LA lanza campaña de apoyo a comerciantes locales

A pocas horas de que las manecillas del reloj marquen la Navidad, quizá todavía estés en busca de los últimos regalos. ¿Por qué no te das una vuelta por los negocios pequeños de tu propio barrio para ver qué opciones tienes?

El concejal angelino Mitch O’Farrell se fue a la galería Cactus y adquirió algunos collares y bufandas hechas a mano, con precios entre los 30 y 40 dólares máximo.

“Estos regalos son más originales. No los vamos a encontrar en el ‘mall’. Y tienen un toque personal”, dice O’Farrell, concejal por el distrito 13 que abarca el este de Hollywood, Silver Lake, Echo Park, Westlake, el oeste de Elysian Park, Atwater Village, Elysian Valley y la frontera noreste del río de Los Ángeles, y el este de las montañas de Santa Monica.

Desde noviembre pasado, O’Farrell inició una campaña de apoyo a los pequeños negocios. Los estudios muestran que este tipo de pequeñas empresas representan casi tres cuartas partes de todos los empleadores de la ciudad.

“Al comprar de los comerciantes locales, la Ciudad recibe más impuestos, y reinvertimos en servicios como alumbrado, señales de tránsito, pavimentación e infraestructura”, explica el concejal.

Además observa que son los pequeños negocios como la galería Cactus los que hacen especial un vecindario.

“Yo compro dentro de los vecindarios de mi distrito, y hago lo que puedo para promoverlos en las redes sociales para que la gente los conozca y no vaya tan lejos a comprar”, expone.

Sandra Mastroianni, una inmigrante argentina, es la dueña de la galería Cactus, que está en el número 3001 al Norte de la avenida Coolidge muy cerca del Río Los Ángeles. “Si los vecinos no apoyan los negocios pequeños, no vamos a estar más aquí”, comenta.

“Todo lo que vendemos aquí es único. Ahora tenemos trabajos de 70 artistas, casi todos locales, casi todos mujeres”, confía.

Luis López del taller mecánico “Luis Lopez Automotive” que está en el 2751 de Fletcher Drive, dice que la mayoría de sus clientes son vecinos.

“Este negocio es familiar lo abrió mi padre, un inmigrante mexicano en 1968, y ha ido creciendo, al desarrollar las relaciones con los residentes del barrio. Aún en los tiempos difíciles continúan viniendo, en lugar de ir a otras partes”, comenta.