El auténtico encanto de la vida

Muchos convierten su existencia en un sufrimiento porque nada les satisface y son desagradecidos.

En el trabajo, aunque hacen creer a los demás que los llena de placer (por lo regular pretenden no revelar las inseguridades y la infelicidad encubierta), en el fondo están mortificados por conseguir algo mejor.

Lo mismo pasa en el amor. No son felices con la pareja aunque debieran serlo. ¿Y qué decir del cuerpo? Lo transforman en el vertedero de sus frustraciones. Se quejan de la gordura o la flacura.

La inconformidad surge hasta con las cosas de la casa que consideran inservibles y aunque estén en buen estado, les invade una ansiedad enfermiza por comprar algo nuevo.

Con frecuencia manifiestan disgusto con el Creador y le exigen que los socorra en las dificultades, sin considerar que el libre albedrío les da el poder de labrar su propio camino y ayudarse a sí mismos. Al no recibir el apoyo, que creen es obligatorio, amenazan a Dios con volverse ateos.

Con cierto grado de pesimismo y frustración llegan al final de cada año y comienzo del siguiente, retomando el “firme” propósito de hacer cambios radicales en sus vidas, pero, apoyados en rituales y supercherías y no en su propia capacidad y esfuerzo.

Confían en que “la buena suerte” llegará: obtener dinero fácil; ganarse la lotería o como premio de consolación lograr un trabajo mejor; adelgazar o engordar, según el caso; viajar; casarse con una pareja platuda que financie sus caprichos, etc. Sin embargo, pocos se proponen ser felices con lo que tienen y con lo que pueden dar.

¿Cuál es el auténtico encanto de la vida? Está en saber la razón por la cual suceden los eventos, que son evidencias o enseñanzas para cambiar, mejorar o reafirmar lo bendecido que se es.

El auténtico encanto de la vida no es tener mucho dinero ni poder excesivo, sino vivir relajado, de forma digna y feliz con lo que se posee.

El auténtico encanto de la vida es amar con lealtad, ser buenos, caritativos, tener compasión por los demás y que la generosidad sea el estilo de vida.

¿Para qué salir corriendo con maletas alrededor de la manzana pidiéndole a no sé quien que lo vuelva un viajero frecuente? Lo que deben preparar son unas buenas vacaciones, aunque sea en la misma ciudad.

¿Creen realmente que al ponerse ropa interior de color rojo atraerán el amor o que con el amarillo conseguirán dinero? Es divertido, sí, pero el asunto no es de suerte sino de actitud. Hay que planear cambiar con sinceridad y de corazón. Los triunfos están en la mente no a través de un amuleto. Para que funcione la vida en el nuevo año, basta con desearlo y hacerlo, no depender de los rituales y las creencias populares.

Convirtamos cada día en el inicio de un nuevo año lleno de planes reales que cumpliremos porque estamos convencidos de ello y que no sean solo promesas al viento.

El auténtico encanto de la vida es ser agradecido, es convertir cada lágrima en una sonrisa, cada sonrisa en una ilusión, cada ilusión en un sueño y cada sueño en una realidad para gozar y celebrar.

El auténtico encanto de la vida es transformar la celebración en un derroche de felicidad y la felicidad en un contagio colectivo