Alumnas latinas abren camino en computación

Mujeres en un barrio humilde de Los Ángeles buscan hacer la diferencia

Carolina Menjívar (izq.) y Ana Hernández hablan con La Opinión sobre su reconocimiento por el Premio por Aspiraciones en Computación 2015.
Carolina Menjívar (izq.) y Ana Hernández hablan con La Opinión sobre su reconocimiento por el Premio por Aspiraciones en Computación 2015.
Foto: Aurelia Ventura / La Opinión

Tradicionalmente la computación ha sido dominada por varones y asiáticos en institutos privados, sin embargo un grupo de estudiantes latinas del Sur de Los Ángeles está abriendo camino en este campo.

Dos hijas de inmigrantes y alumnas del Centro de Aprendizaje Foshay, ubicado en un humilde barrio de la Ciudad, fueron reconocidas este año por el Centro Nacional para Mujeres y Tecnología Informativa (NCWIT) por su interés y aptitudes en computación, su capacidad de liderazgo y su rendimiento académico.

Las galardonadas, Ana Hernández y Carolina Menjívar, ambas en el grado doce, se suman a otras cinco estudiantes de la Academia de Tecnología Foshay que fueron premiados por el NCWIT el año pasado.

Hernández, de 17 años e hija de mexicanos, fue seleccionada entre casi 2,700 aspirantes de todo el país para recibir el “Premio por Aspiraciones en Computación 2015”. Es apenas su último logro. En el verano se convirtió en la primera alumna que da un discurso en un evento del gigante del mercado Apple.

La estudiante aprovechó para pedir más diversidad laboral a la empresa. “No ves a muchas latinas en las grandes compañías, te intimida porque no estás segura si eres apta”, dijo Hernández.

Los asiáticos sobresalen en el sector de la tecnología. El nombre de Ana aparece en la lista de 350 ganadores del NCWIT este año, al lado de chicas que se apellidan Xiang, Pai, Hsu, Yeung y Chen.

“No es un campo de hombres o de asiáticos, es de todos porque es hacia donde se dirige el futuro”, señaló Leslie Aaronson, la profesora de cómputo que está detrás de los premios en Foshay.

El sueño de Hernández es estudiar una carrera y crear juegos de video. También quiere motivar a chicas interesadas en este sector. “Todo depende en qué tan duro trabajas en algo y si te apasiona”, señaló.

Menjívar, por su parte, fue reconocida por el NCWIT como una de las 350 campeonas “en ascenso”.

Hija de salvadoreños, ella quiere estudiar sociología y fundar una organización que ayude a estudiantes.

Sus padres no saben nada del tema -reconoce- pero son su principal motor. “Saben que en el futuro todo será tecnología y que esos serán los mejores trabajos”, expresó.

Aaronson subraya que los padres comparten estos triunfos. “Ellos vinieron a este país para darles a sus hijos un mejor futuro. Este reconocimiento prueba que eso ya está ocurriendo”, concluyó.

De los 175 alumnos de la Academia de Tecnología Foshay, el 87% es latino.