Pequeño de 4 años se queda sin pierna tras ataque de perro policía

El pequeño fue atacado en su hogar el domingo pasado

Jango, un agente K-9, atacó al niño cuando su papá, Michael Mastaler, lo dejó suelto en el patio trasero de su casa.
Jango, un agente K-9, atacó al niño cuando su papá, Michael Mastaler, lo dejó suelto en el patio trasero de su casa.
Foto: Departamento de Policía de Rialto

Cuando el agente Michael Mastaler llegó a su casa el domingo pasado y dejó suelto a su compañero Jango, un agente K-9, en el patio trasero de su casa, pensó que su hijo de 4 años estaría a una distancia segura del perro.

Después de un par de minutos, el agente del Departamento de Policía de Rialto confirmó lo peor: Jango atacó a su hijo y causó que a éste la amputaran la piernita.

Tras ser trasladado a un hospital, médicos tuvieron que amputarle la pierna, la cual el perro policía mordió y sujetó entre sus colmillos hasta que un vecino ayudó al pequeño a librarse de las garras del Jango.

Según información del Departamento, el incidente del 8 de febrero se dio cuando Mastaler regresó a su hogar después de estar fuera por una semana en un entrenamiento con su pareja K-9, un pastor belga.

Mastaler entonces soltó al perro en el patio trasero, pensando que su hijo se encontraba dentro de la casa jugando video juegos. Entonces, éste se retiró a su cuarto para cambiarse.

Minutos después, un vecino que ayudó a zafar la pierna de los colmillos de Jango dijo a KTLA que en cuanto escuchó los gritos del niño, derribó una barda de madera para auxiliar al pequeño. Mastaler y su esposa también asistieron.

Después del incidente, el pequeño fue trasladado al Centro Médico de la Universidad de Loma Linda, donde permaneció hasta el jueves. Unas 8 pulgadas de su pierna izquierda fueron amputadas.

El perro se encuentra en cuarentena de 10 días, mientras se analiza si debería ser sacrificado o continuar su trabajo como agente K-9 en el Departamento.

Se desconoce el motivo detrás del ataque. Por su parte, Mastaler podría recibir sanciones por haber dejado al perro libre sin supervisión de un agente.