“Es clave empezar un proceso de justicia”

No se debe olvidar la verdad, dice una querellante del crimen a Jesuitras
“Es clave empezar un proceso de justicia”
La abogada Almudena Bernabeu ve la beatificacion de Monseñor Romero como un paso adelante.
Foto: SUMINISTRADAs

Almudena Bernabeu

Abogada del proceso por el asesinato de 6 Jesuitas en 1989 en El Salvador

SAN SALVADOR

La abogada española oriunda de Valencia y querellante en el caso del proceso por asesinato y terrorismo contra seis sacerdotes jesuitas en El Salvador (1989) que se sigue en la Audiencia Nacional Española, consideró que la beatificación ordenada recientemente por el Vaticano del obispo mártir salvadoreño Oscar Arnulfo Romero y la apertura del juicio contra los presuntos responsables de la masacre de los jesuitas, pudieran ser hechos que se celebrarían en paralelo en 2015.

Bernabeu, en declaraciones a LA OPINION, consideró que la próxima beatificación de Romero, asesinado en el púlpito en 1980 por escuadrones de la muerte de ultraderecha que lo acusaban de ser “cura subversivo y comunista”, lo convierte en “símbolo de unidad de los salvadoreños”.

La abogada, quien reside en San Francisco, y respondió su teléfono mientras estaba en Londres en viaje de trabajo, asegura por otra parte, que tiene la convicción que pronto se abrirá el juicio por los jesuitas asesinados en 1989 por tropas especiales salvadoreñas, ya que Estados Unidos podría extraditar a un ex alto oficial que está preso en Boston y espera que se obtenga el primer veredicto de culpabilidad en el caso de la masacre del jesuita Ignacio Ellacuría y sus colegas de la dirección de la Universidad Centroamericana (UCA), de El Salvador, en momentos que este país era abatido por una guerra civil (1980-1992).

Con el asesinato de Romero se inició en El Salvador la guerra civil en 1980; con la masacre jesuita en noviembre de 1989 la guerra perdió apoyo internacional y se abrió paso a las negociaciones y diálogo que finalmente terminaron un pacto conocido como Acuerdo de Paz de Chapultepec, el 16 de enero de 1992, auspiciado por Naciones Unidas (ONU).

¿Qué impresión le produce a usted, que ha trabajado en el tema de derechos humanos, la beatificación de monseñor Romero?

Yo creo que si de verdad había un ejemplo, un ícono de justicia y reconciliación en El Salvador, es la persona de Oscar Arnulfo Romero. Creo que es precioso y a él le habría encantado haberse transformado en este símbolo de unidad para los salvadoreños.

Es clave, es el principio, pero es el principio más seguro de El Salvador y para el futuro de El Salvador, empezar un proceso de verdad, de justicia y de reconocimiento de las víctimas, comenzando por honrar a monseñor Romero porque es –lo digo con todo cariño– una figura segura y unifica a los salvadoreños como pocas cosas lo han hecho.

¿El significado?

Como abogada llevamos el caso desde en el 2003, en Fresno, EEUU, contra el capitán Álvaro Saravia.

Es algo que me enorgullece mucho. El juez entonces al dictar sentencia dijo que el asesinato de Romero era un crimen de una sola persona, pero que a pesar de ello, se consideraba un crimen de lesa humanidad. El sentido de asesinar a Romero, fue algo así como asesinar a todo El Salvador. Romero era el símbolo de la gente salvadoreña y su muerte simboliza la muerte y el dolor de muchos. Entonces, creo que empezar este proceso de canonización, reconocer su pelea, lo que él creyó y el modo en que vivió y las creencias del espíritu de la religión cristiana, yo creo que es fundamental para El Salvador.

Vamos a tener un santo cuya muerte está impune…

Efectivamente, creo que es una paradoja, y que de un modo u otro se va a tener que resolver y cCreo que esto va a incentivar para que aún se le olvide menos y no se olvide a El Salvador en donde no hay ni justicia ni verdad con respecto a su asesinato. O si la hay, por lo menos no se ha oficializado.

En la edad media era posible tener un santo sin tener justicia, pero en 2015 eso es imposible. Esto es imparable, yo lo que creo es que esto es otro paso más en un proceso en el que está inmerso El Salvador.

¿Cómo está el proceso del caso de los jesuitas en la audiencia española?

Está muy interesante. Sin poder revelarte mucho en este caso, puedo decir que desde hace

aproximadamente un año y medio desde que se dictara sentencia contra ex general Inocente Orlando

Montano (por delitos de fraude migratorio en un tribunal de Boston), quien todavía está en una cárcel de Estados Unidos por perjurio, estamos trabajando mucho porque se materialice la extradición hacia

España.

¿Qué nos puedes adelantar al respecto?

Lo único que te puedo adelantar sin entrar en muchos detalles es que estamos en las conversaciones finales de cara a que tenga lugar esa extradición, así que estamos en la recta final y preparándonos para una respuesta definitiva por parte de las autoridades estadounidenses. Entonces, el juicio en España se podría realizar al mismo tiempo que se beatifica a monseñor Romero. Va a ser un año muy especial y de transformación para El Salvador.¿Qué pasa con los más de una docena de oficiales que están acusados y que residen en El Salvador?

Si se extradita a (Inocente Orlando) Montano [uno de los sospechosos] a España, se abriría el proceso y se abriría el juicio; la legislación española pone como requisito la presencia física de alguno de los imputados. Ya no le correspondería al juez Eloy Velazco, de la Audiencia Nacional de España, sino a un tribunal colegiado con tres jueces, quienes conocerían las pruebas que hemos aportado. Esto implica que se presentarían testigos adicionales, prueba adicional, y por supuesto, el

imputado presentaría su propia línea de defensa porque hasta ahora ninguno de los imputados ha

querido defenderse. Por supuesto, todos los derechos de Montano estarían protegidos, en el sentido de

que presentaría a sus abogados y sus testigos. Tendría un veredicto de culpabilidad, si Dios permite. Sería el primer juicio de culpabilidad en el caso de los jesuitas

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