Promesas por partida doble en inmigración

En materia migratoria, este nuevo ciclo electoral trae, otra vez, ataques republicanos y promesas demócratas
Promesas por partida doble en inmigración
Jerry Brown, firmó ayer la SB 432 por la que se prohíbe emplear el término "alien" (extranjero) en la legislación laboral del estado para referirse a un inmigrante
Foto: Getty Images / Getty

La temporada electoral que comienza plantea otro giro en el debate y la lucha por la reforma migratoria amplia: ahora no basta con saber si los precandidatos apoyan o no esa reforma migratoria o una vía a la ciudadanía. Su postura en torno a las acciones ejecutivas migratorias que proveen amparo de la deportación a algunos grupos, la que está en vigor, DACA 2012, y las que están estancadas en los tribunales, DACA ampliado y DAPA 2014, es factor de peso no sólo para los inmigrantes que se han beneficiado o podrían beneficiarse de dichas acciones, sino para el sector de votantes latinos que por lazos familiares, de amistad o empatía, apoyan a esos inmigrantes.

No es por casualidad que la semana pasada la aspirante a la nominación presidencial demócrata, Hillary Clinton, llegara a Las Vegas, Nevada, para reunirse con un grupo de jóvenes inmigrantes y declarar su apoyo a una reforma migratoria con vía a la ciudadanía para contrastar su postura con la de al menos dos republicanos, Jeb Bush, virtual precandidato, y Marco Rubio, aspirante declarado, que apoyan o han apoyado una reforma migratoria amplia. Pero ahora no queda claro en qué consistiría: ¿legalización sin ciudadanía?

Tampoco es casualidad que Clinton ofreciera una vigorosa defensa de las acciones ejecutivas migratorias e incluso hablara de ir más allá, en caso de ser electa presidenta, mientras los republicanos, en control del Congreso, sigan obstruyendo la reforma migratoria por la vía legislativa.

Aquí el contraste es claro: la total oposición a las acciones ejecutivas migratorias es el común denominador del bando de potenciales precandidatos republicanos.

Clinton lanzó una carnada al bando republicano. Es probable que algunos muerdan el anzuelo y en reacción a las propuestas migratorias de Clinton sigan recitando las barbaridades que han alejado a los votantes latinos de su colectividad.

Y aunque Bush, si finalmente se lanza, o Rubio traten de apelar a los votantes latinos, tienen algo en su contra: el lastre de la imagen negativa de su propio partido.

Dicho esto, nada está totalmente garantizado. Una cosa es el proceso de elecciones primarias y otra la elección general, sobre todo la etapa final, cuando los votantes comienzan a prestar atención.

A estas alturas el bando demócrata debe haber entendido cuán complicado resulta formular promesas migratorias que luego, por las razones que sean, no pueden concretarse. Tras el triunfo de Barack Obama en 2008, los inmigrantes y el sector de votantes latinos que los apoyan, no sólo vieron esfumarse la reforma migratoria amplia ante la férrea oposición republicana. También vieron recrudecerse la maquinaria de deportaciones. La segunda administración Obama trajo DACA en 2012, pero sólo tras la presión de los DREAMers. El DACA ampliado y DAPA se anunciaron en 2014, pero no han podido implementarse por la demanda de gobernadores republicanos que se delibera en tribunales.

En materia migratoria, este nuevo ciclo electoral trae, otra vez, ataques republicanos y promesas demócratas para los electores hispanos interesados en este tema. De los republicanos no esperan nada, pero de los demócratas confían en que las promesas por partida doble finalmente resulten en algo palpable.