Editorial: El control civil sobre la policía

La propuesta del presidente Obama restablece el control y la vigilancia civil que debe existir sobre la fuerza policial,
Editorial: El control civil sobre la policía
Violencia en Ferguson
Foto: Getty

La presencia de armamento militar para controlar las protestas en Ferguson, Missouri, fue un elemento más que elevó la tensión ya existente por la muerte de un joven afroamericano desarmado a manos de un policía blanco. La aparición de los vehículos de combate en las calles de una ciudad del medio oeste del país, para controlar una manifestación de civiles, alimentó más el fuego de la discordia ya existente entre la policía y las comunidades de color.

La iniciativa sobre vigilancia policial comunitaria anunciada ayer por la Casa Blanca impone un control sobre el armamento militar, que desde hace años se ha ido transfiriendo desde el Pentágono a las autoridades policiales locales. La violenta represión en Ferguson por parte de policías vestidos en fatiga, como para combatir en Irak, hizo tomar conciencia de que existía una militarización de la policía que había pasado desapercibida. Más tarde se fue sabiendo que hasta los departamentos policías de poblado pequeños habían recibido lanzagranadas y vehículos a prueba de minas, entre otros tipos de armamento.

La propuesta del presidente Obama restablece el control y la vigilancia civil que debe existir sobre la fuerza policial, al determinar que el concejo municipal de una ciudad sea el que deba de aprobar los requerimientos de este tipo de armamento. Este cambio es preocupante para la Orden Fraternal de Policía que teme por la seguridad de sus oficiales, pero está claro que la posesión de lanzagranadas no tiene lugar en la función policial.

También es importante la exigencia de transparencia para los departamentos de policía de 21 comunidades de alrededor del país, entre los que encuentra Los Angeles y Nueva York brilla por su ausencia. Estas localidades están implementando una iniciativa presidencial para que las agencias policiales participantes recauden e informen datos al público sobre las actividades de los agentes del orden.

El propósito principal de estas iniciativas es reparar la crisis de confianza entre las comunidades de color y la policía. Para ello se necesita un cambio en la manera de pensar de los oficiales, además de su equipamiento. Los procedimientos del SWAT en distintas ciudades indican que la militarización -el que policías actúen como soldados- tiene que ver con un estado mental, con una forma de ver su profesión que no es acorde a lo que la sociedad espera de ellos. Estas normas son un paso adelante en esta meta.