Las amenazas en Facebook no son un crimen

Corte Suprema protege la libertad de expresión en las redes sociales
Las amenazas en Facebook no son un crimen
Foto: EFE

Cualquiera que revise sus cuentas de Facebook, Twitter, Instagram y YouTube está expuesto a encontrarse comentarios crudos, perturbadores e incluso amenazantes, pero estos “postings”, sin embargo, están protegidos por la Primera Enmienda de la Constitución, de acuerdo a un fallo emitido este lunes por la Corte Suprema.
En su fallo sobre la libertad de expresión en redes sociales, el alto tribunal se refirió a la conducta de Anthony Elonis, un hombre de Pensilvania que utilizó Facebook para colgar canciones de rap que contenían amenazas de muerte contra su exesposa, así como comentarios sobre su deseo de disparar o herir a compañeros de trabajo, niños y hasta agentes de las fuerzas del orden.
La Corte Suprema encontró que esos comentarios no son suficiente para considerar que existe una amenaza real y que se debe sentenciar a alguien a prisión por esa conducta.
Con siete votos a favor y dos en contra, los magistrados de la máxima instancia judicial del país revocaron la pena de cárcel a la que había sido condenado Elonis, al considerar que las letras de las canciones eran “ficticias” y no pretendían representar amenazas reales.
Al contrario, según los magistrados, los comentarios del acusado eran bromas protegidas por la Primera Enmienda, que defiende el derecho a la información y la libertad de expresión.
Sin embargo, en el fallo, escrito por el presidente del tribunal, John Roberts, los jueces evitan pronunciarse sobre si se violaron los derechos de libertad de expresión de Elonis al condenarlo a prisión.


Los jueces se limitan a considerar que los abogados de la acusación no aportaron pruebas suficientes para probar que Elonis, de verdad, tenía intención de perpetrar las amenazas que contenían sus canciones de rap y, por tanto, su comportamiento era constitutivo de delito.
Uno de los comentarios que profirió contra su mujer decía: “Hay una forma de quererte, pero hay mil formas de matarte. No voy a descansar hasta que tu cuerpo sea un desastre, empapado en sangre y muerto por pequeños cortes”.
Elonis, que utilizaba el nombre artístico de “Tone Dougie”, había sido acusado del crimen federal de transmitir “cualquier comunicación que contenga cualquier amenaza (…) para herir a una persona”, cargo que puede ser castigado con hasta cinco años de cárcel y una multa de $250,000.
Durante la vista de esa caso, que se celebró el pasado diciembre, la defensa de Elonis argumentó que sus comentarios formaban parte de una terapia que le ayudaba a lidiar con la ruptura de su matrimonio y su despido de un parque de atracciones en el que trabajaba.
Sin embargo, su exesposa aseguró que los comentarios del acusado le hicieron sentir verdadero temor por su vida.
La Fiscalía consideró que despertar miedo y ansiedad en las personas contra las que profería amenazas debería ser suficiente para mantener la condena, más allá de cuáles fuesen las verdaderas intenciones del acusado.
Este caso había despertado notable expectación en EEUU, al ser el primero que la máxima instancia judicial del país consideraba para definir la línea que separa, en Internet, las amenazas de la libertad de expresión.
Durante años, los activistas han cabildeado por leyes que castiguen el acecho, dado el temor que éste produce.
Cindy Southworth, vicepresidenta de la Red Nacional para Acabar con la Violencia Doméstica, resalta que cuando una relación termina mal, “las amenazas de se convierten en una herramienta tanto de manipulación como un factor de predicción certera de asalto físico”.
“Todos los abusadores dicen: ‘yo no quería que ella pensara que la iba a matar’”, dice Southworth.
Ahora, los activistas en contra de la violencia doméstica temen que, tras el fallo de la Corte Suprema, los policías y los fiscales tengan una razón más para no investigar esas amenazas a través de las redes sociales, el correo electrónico o el teléfono.
Pero los defensores de la libertades civiles consideran que este fallo da un mayor espacio para la libertad de expresión y no piensan que unas palabras dichas a través de la internet deberían ser recibidas como una amenaza para quienes las leen o escuchan.
Incluso varias organizaciones, entre ellas la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), el Instituto Cato, el Centro por la Democracia y la Tecnología y la Coalición Nacional contra la Censura presentaron argumentos como ‘amigos de la corte’ en apoyo a la libertad de expresión de Elonis.